Durante casi cuatro décadas, su nombre fue sinónimo de poder intocable en el norte de México. Sin embargo, el mito del capo que jamás pisaría una prisión se desvaneció por completo. Hoy, en una celda de aislamiento de apenas dos metros cuadrados, Ismael “El Mayo” Zambada pasa las horas en silencio dentro del Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn, en la ciudad de Nueva York, a la espera de que el próximo lunes la justicia de Estados Unidos dicte su sentencia final de cadena perpetua.
La traición que derrumbó al criminal
La caída del líder histórico del Cártel de Sinaloa no ocurrió por un operativo de inteligencia militar en la sierra, sino por una traición familiar. El 25 de julio de 2024, Joaquín Guzmán López, apodado el “Güero Moreno” e hijo de su antiguo socio y compadre Joaquín “El Chapo” Guzmán, ejecutó un plan para engañarlo, subirlo por la fuerza a un avión privado y entregarlo directamente a los agentes del FBI en un aeródromo de Texas.
A través de una carta escrita de su puño y letra semanas después de su arresto, Ismael Zambada denunció públicamente que su llegada a territorio estadounidense no fue voluntaria, sino el resultado de un secuestro minuciosamente planeado.
Declarado culpable
El destino legal del capo de 76 años quedó sellado el 25 de agosto de 2025. Enfundado en el uniforme naranja de los reos de alta seguridad y sentado frente al banquillo de los acusados de la corte neoyorquina, “El Mayo” Zambada se declaró culpable de múltiples cargos graves, que incluyen:
- Tráfico masivo de estupefacientes (como cocaína, heroína y fentanilo).
- Lavado de dinero a escala internacional.
- Secuestro y conspiración para cometer homicidios.
Al aceptar formalmente que lideró una organización criminal transnacional desde 1989, el capo logró evitar la pena de muerte. No obstante, el precio de su confesión jurada es la certeza de que morirá tras las rejas. Además, su acuerdo de culpabilidad contempla la entrega de 15 mil millones de dólares en bienes y activos financieros. Su defensa ya ha dejado claro que el acusado no se convertirá en testigo colaborador de la fiscalía.
¿En dónde pasará el resto de sus días?
Dada su avanzada edad y sus padecimientos crónicos —entre ellos una diabetes severa—, la defensa legal de Zambada ha solicitado formalmente que, en lugar de ser enviado a una penitenciaría de máxima seguridad tradicional, sea trasladado a un Centro de Detención Médico Federal (FMC, por sus siglas en inglés).
La decisión final sobre su destino quedará en manos de la Oficina Federal de Prisiones de Estados Unidos