El sueño de entrar a la UNAM no tiene horario ni obstáculos. Desde que apenas amanecía, cientos de jóvenes ya formaban una enorme fila afuera del Palacio de los Deportes para presentar el penúltimo examen de control de admisión.
Entre los aspirantes, encontramos historias que van más allá de un simple examen. Elizabeth, una joven originaria de un pequeño municipio del estado de Puebla, llegó acompañada de su mamá, empleada doméstica, con un único objetivo: ser la primera de toda su familia en llegar a la universidad.
Su carrera elegida: Ingeniería en Telecomunicaciones, Sistemas y Electrónica. “Muy estresada, muy nerviosa y casi no dormí", confesó antes de ingresar. Su madre, con la voz llena de emoción, declaró: “Yo quiero que no ande así batallando como yo, quiero que salga adelante por ella misma.”