Los millones de creyentes que acuden a la Basílica de Guadalupe este 12 de diciembre, no son los únicos que celebran a la Virgen Morena, pues desde el Reclusorio Norte sus internos no se olvidan de ella.
La ansiedad y asfixia de cada segundo, de cada minuto, de cada hora se vive en el Reclusorio, ahí se tejen historias con cuentas regresivas que consumen el alma. La libertad para Jesús Jiménez se ve lejana, aún compurga condena por robo.
La pena se aligera y viene la súplica, porque toma sentido el “no temas ¿no estoy aquí que soy tu madre?”.
Internos del Reclusorio Norte llevan tatuadas sus promesas a la Virgen de Guadalupe
Su acto de fe se hizo perpetuo, Jesús confiesa pedirle a la Virgen de Guadalupe por el bien de su familia, pide también para volver a vivir otro día y ayuda en su situación jurídica.
Habitantes del Reclusorio no dejan de pedir por sus familias
Sin embargo no es el único, albañil de oficio, nativo de San Lucas Ojitlán, Oaxaca, Facundo Castillo pone sus dones artesanales al servicio de su Virgencita del Tepeyac.
Internos se ponen en manos de la Virgen de Guadalupe
Desde hace 43 años no sabe de una hermana y dos hermanos. Desconocen que sus horas se consumen en el anexo del Reclusorio Norte por robo y lesiones.
No son dos, ni tres los internos que se ponen en manos de la Morena del Tepeyac. Hay decenas o centenas de guadalupanos con deseos de libertad. Estos son tan solo unos garbanzos de a libra.