Guerrero es escenario de una intensa disputa territorial entre al menos 17 grupos criminales, entre ellos los Ardillos, los Lachos, Cárteles Unidos, el Cártel Jalisco Nueva Generación, la Familia Michoacana, los Viagras y otros, que se pelean el control de la producción de amapola, la minería ilegal, rutas de trasiego de drogas y extorsión en distintas regiones del estado.
Todo esto ocurre mientras la clase política local y federal opera con impunidad y se enfoca en disputas electorales anticipadas, ignorando la grave crisis de seguridad que vive el estado.