Mario falleció a las 11:05 de la mañana mediante suicidio asistido, convirtiéndolo en el primer italiano en haberlo solicitado y al que se le diera acceso legalmente con un respaldo del Tribunal Constitucional de Italia.
"La vida es fantástica, pero el sufrimiento es demasiado. Orgulloso de haber escrito un trozo de historia" dijo Mario a la Asociación Luca Coscioni, que lo apoyó en los años que luchó para morir dignamente.
"Soy consciente de mi estado físico y de las perspectivas de futuro, por lo que estoy totalmente tranquilo y sereno sobre lo que haré", señaló Mario, quien murió en casa acompañado de su familia, después de que él mismo se administrara el medicamento letal a través de una máquina especial diseñada para eso.
La máquina costó 5 mil euros, equivalentes a 108 mil 529 pesos mexicanos, para obtenerla la asociación Asociación Luca Coscioni realizó una recaudación de fondos y ayudó a Mario a susperar las negativas de los tribunales, así como de las autoridades médicas de Italia.
El procedimiento del suicidio asistido se realizó bajo la supervisión de Mario Riccio, un médico anestesiólogo, quien además asesoró a Mario en el proceso judicial.
È morto “Mario”, Federico Carboni, 44enne di Senigallia: “La vita è fantastica, ma la sofferenza è troppa. Orgoglioso di aver scritto un pezzo di storia” https://t.co/SICjfPiGNn
— Associazione Luca Coscioni (@ass_coscioni) June 16, 2022
Batallas legales y médicas para obtener el suicidio asistido
Luego de ganar dos juicios y contrarrestar la negativa de las autoridades médicas, finalmente en noviembre del año pasado, Mario obtuvo el permiso para obtener los medicamentos letales que emplearía en el suicidio asistido.
Un tribunal de ética determinó en un dictamen final que el estado de salud de Mario cumplía los requisitos establecidos por el Tribunal Constitucional, entre los que se encontraba, una patología crónica e irreversible que causa un sufrimiento que la persona considera intolerable.
El 9 de febrero de este año, Mario obtuvo la autorización definitiva para concederle el suicidio asistido con un dictamen de los medicamentos letales y los métodos para realizarlo.
Pasaron dos años desde que Mario envió la primera solicitud a la Azienda Sanitaria Unica Regionale, (ASUR), después enfrentó una batalla legal donde recibió apoyo y asistencia de la Asociación Luca Coscioni.
+++ L’Associazione Luca Coscioni comunica di essere entrata in possesso e aver consegnato l’apparecchiatura e il farmaco ordinati da “Mario”, la prima persona che può legalmente scegliere il suicidio medicalmente assistito in Italia. +++ #16giugno https://t.co/Kc0h9EbPSE
— Associazione Luca Coscioni (@ass_coscioni) June 16, 2022
Su verdadero nombre era Federico Carboni
Mario, en realidad se llamaba Federico Carboni, nació hace 44 años el municipio de Senigallia, Italia y dijo, "la vida es fantástica, pero el sufrimiento es demasiado. Orgulloso de haber escrito un trozo de historia".
"No niego que lamento despedirme de la vida, sería falso y mentiroso si dijera lo contrario porque la vida es fantástica y solo tenemos una", agregó Carboni, quien hace 12 años sufrió un accidente automovilístico y quedó tetrapléjico.
"No tengo un mínimo de autonomía en la vida diaria, estoy a merced de los acontecimientos, dependo de los demás para todo, soy como un barco a la deriva en el océano", resaltó Carboni y agregó que ya se sentía agotado mental y fisícamente porque hizo todo lo posible para vivir lo mejor posible y tratar de recuperarse.
Un caso que impulsó a los defensores de los derechos por una muerte digna o la eutanasia en Italia y es que el año pasado recibieron más de un millón de firmas para impulsar una propuesta que hiciera más accesible el suicidio asistido.
El suicidio asistido es legal en Suiza Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo y España.
"Ahora por fin soy libre para volar donde quiera", finalizó Carboni.
