La intimidación vial en Jalisco ya tendrá una sanción específica: el Congreso estatal aprobó reformas para castigar a los conductores que utilicen sus vehículos para amenazar, perseguir, agredir o poner deliberadamente en riesgo a peatones, ciclistas y personas que se trasladen en medios de transporte no motorizados.
La nueva disposición contempla arrestos administrativos de 24 a 36 horas cuando una persona utilice un vehículo particular o de servicio público para generar miedo, presión o sometimiento sobre quienes tienen derecho preferente en la vía.
La medida fue impulsada por la diputada Mariana Casillas, quien señaló que la reforma surgió a partir de testimonios de mujeres ciclistas que denunciaron situaciones de acoso y violencia vial.
¿Qué conductas serán consideradas intimidación vial?
La reforma establece que no será necesario que exista una lesión física para considerar que ocurrió intimidación vial; la conducta puede configurarse cuando el automovilista emplee su vehículo de manera deliberada, negligente o agresiva con una intención de coerción o reclamo.
Entre las acciones contempladas se encuentran cerrar el paso de manera abrupta, aproximar el automóvil para generar temor, seguir o perseguir de forma persistente a peatones o usuarios de otros medios de transporte no motorizado, así como utilizar el vehículo para agredirlos.
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La sanción aumenta ante reincidencia o razones de género
El nuevo esquema también contempla circunstancias adicionales; cuando la conducta tenga razones de género o exista reincidencia, además del arresto correspondiente, la persona deberá participar en un curso de sensibilización.
La diputada Mariana Casillas sostuvo que la intención de la reforma es atender situaciones en las que un automóvil termina utilizándose como una herramienta para intimidar a quienes caminan o circulan en bicicleta.
Con los cambios aprobados, Jalisco incorpora una respuesta específica ante este tipo de comportamientos en la vía pública, estableciendo consecuencias administrativas para quienes utilicen un vehículo motorizado para generar miedo o someter a otros usuarios de las calles.
