La descomunal destrucción provocada por el doble terremoto del pasado 24 de junio de 2026 en Venezuela, que ya cobró la vida de más de 4,500 personas, tiene una explicación física visible desde el espacio.
Los datos del satélite NISAR (un proyecto conjunto entre la NASA y la Agencia de Investigación Espacial de la India) revelaron que la corteza terrestre sufrió un violento desplazamiento horizontal de hasta 60 centímetros en las zonas más afectadas de Caracas y La Guaira.
Esta es la primera vez en la historia que se utiliza el sistema de respuesta urgente de esta tecnología para mapear el impacto de un gran sismo, ofreciendo información crucial sobre el comportamiento de las fallas geológicas en el norte del país.
Dos fuertes terremotos sacudieron el norte de Venezuela el 24 de junio. Este mapa utiliza datos del satélite Radar de Apertura Sintética (NISAR, por sus siglas en inglés), una misión de @NASAEarth en colaboración con @isro, antes y después de los sismos. El mapa aporta… pic.twitter.com/biMnZoGepS
— NASA en español (@NASA_es) July 13, 2026
La destrucción comenzó en el mar
El análisis de los científicos del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA muestra que la ruptura no fue lineal ni simple. A través de la técnica de interferometría de radar (que compara imágenes satelitales antes y después de los sismos), se logró reconstruir la trayectoria de la fractura:
La ruptura de la falla comenzó en la profundidad de la corteza cerca de la localidad de Morón; esta fractura se propagó primero hacia el este por debajo del mar y luego regresó con fuerza a tierra firme, emergiendo muy cerca del aeropuerto internacional al norte de Caracas. Justo al sur de este punto de retorno, en la costa del estado de La Guaira, el terreno se desplazó abruptamente unos 60 centímetros hacia el oeste, lo que explica la caída masiva de estructuras y los daños extremos en la infraestructura local.
Despertó la tensión acumulada debajo de la tierra
De acuerdo con los geofísicos, la fractura se originó principalmente en el sistema de fallas de San Sebastián (empeoró con el sistema Boconó). Esta zona tiene un límite entre la placa tectónica del Caribe y la placa Sudamericana.
Los científicos señalaron que esta red de fracturas llevaba mucho tiempo acumulando una gran cantidad de tensión debido al empuje constante de ambas placas, la cual finalmente se liberó el 24 de junio mediante el terremoto inicial de magnitud 7.2 y el sismo principal de 7.5 ocurrido apenas un minuto después.
Los satélites ayudaron al rescate
El tamaño y los estragos de los terremotos hicieron que se activara de emergencia del sistema de Respuesta Urgente de NISAR. Este mecanismo acelerado procesa mapas preliminares de deformación del suelo en un lapso de 12 a 24 horas para guiar a los equipos de rescate y reconstrucción sobre el terreno.
Con estos datos, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) ha podido actualizar sus modelos de ruptura para comprender mejor cómo se comporta la falla en las profundidades. Mientras tanto, las autoridades venezolanas continúan lidiando con la emergencia humanitaria, que hasta el último balance oficial del presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, registra más de 16,000 heridos, cerca de 18,000 personas sin hogar y más de 1,200 réplicas del sismo.
Esta tarde arribaron al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México @AICM_mx 4 rescatistas independientes que regresaron de #Venezuela después de participar en las labores de búsqueda y rescate tras los terremotos.
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) July 14, 2026
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