Muy contentos estaban jugando los Peluches cuando llegó Maicelo y los interrumpió, para cantarles un poquito y cuando se disponía a irse, uno de ellos lo regresó por un singular motivo.
“No es más que un hasta luego, un breve adiós”, cantó Maicelo, pero también aprovechó para preguntarles si iban a revisar y aceptar su impugnación.
Cuando ya se iba, Mayo Sesgado le pidió que no lo hiciera, bueno, no sin antes pagar las cuotas del partido... y después de esto, el carnal se fue.