La vida de Marta Luisa de Noruega nunca encajó en el molde de la realeza europea. Nacida el 22 de septiembre de 1971 en Oslo, vino al mundo como la hija mayor de los reyes Harald V y Sonja.
Pero como las leyes de la corona noruega le dan preferencia al hombre primogénito, el trono quedó destinado a su hermano menor, el príncipe Haakon. Gracias a esta libertad y el quitarse el peso de la corona encima, poco a poco fue alejándose más de los estándares que le exigen a los miembros de la realeza.
Durante su juventud, la princesa trató de llevar una vida normal. Se graduó como fisioterapeuta, estudió literatura en la Universidad de Oxford y se apasionó por la hípica, llegó a formar parte del equipo nacional de salto ecuestre de Noruega. Pero detrás de la imagen de la joven deportista de la aristocracia, se escondía un profundo interés por el misticismo y las terapias alternativas que marcarían su destino.
Renunció a la realeza por su primer esposo, y se divorció
El primer gran punto de inflexión en su vida ocurrió en 2002, cuando se casó con el polémico escritor y artista noruego Ari Behn. Para poder casarse con un ciudadano común y emprender sus propios negocios, la princesa renunció a su asignación económica del Estado y al tratamiento de "Alteza Real", aunque conservó su título de princesa. De este matrimonio nacieron sus tres hijas: Maud Angelica, Leah Isadora y Emma Tallulah.
En 2007, Marta Luisa de Noruega escandalizó a la opinión pública al declarar abiertamente que poseía capacidades clarividentes y que, desde su infancia, podía comunicarse con los ángeles. Ese mismo año fundó una escuela privada de espiritualidad conocida popularmente como "La escuela de los ángeles" (Astarte Education). El centro educativo, que operó hasta 2018, ofrecía cursos para enseñar a los estudiantes a sanar y a "crear milagros" a través del contacto con seres celestiales, lo que generó duras críticas de científicos y sectores religiosos en Noruega.
Encontró el amor en un chamán de Hollywood
Tras catorce años de matrimonio, la princesa y Ari Behn se divorciaron en 2016, protagonizando el primer divorcio en la familia real noruega en dos siglos. La tragedia golpeó con fuerza en la Navidad de 2019, cuando su exesposo se quitó la vida a los 47 años, un evento que conmocionó a todo el país y que unió a la princesa y a sus hijas en un largo proceso de duelo público.
El amor volvió a la vida de la princesa cuando conoció a Durek Verrett, un ciudadano estadounidense que se define como chamán de sexta generación y que cuenta entre sus seguidores a celebridades de Estados Unidos. Su relación se hizo pública en 2019 y de inmediato desató tormentas políticas. Ambos comenzaron a realizar giras de conferencias espirituales utilizando el estatus de la princesa para promocionar amuletos y sesiones de sanación, lo que obligó al rey Harald V a retirarle de forma definitiva todas sus funciones oficiales en 2022 para proteger la credibilidad de la corona.
🇳🇴 Fíjense hasta qué punto estará vendido Noruega que la princesa Martha Louise, la hija mayor del rey de Noruega, se casó con un africano!
— Pato Bonato (@patobonato) June 3, 2026
Esto era impensado antes del falso globalismo que estamos viviendo.
Más todavía en las monarquías nórdicas que generalmente buscaban… pic.twitter.com/XJexEQZJgS
Del castillo al reality show
La historia de Marta Luisa de Noruega regresó a los tabloides cuando abrió las puertas de su hogar con el chamán Durek a millones de televidentes. Al vender los derechos de su enlace a grandes cadenas de entretenimiento y permitir que las cámaras de Netflix grabaran cada momento de su vida privada y de sus conflictos familiares, la princesa demostró que ya dejó muy atrás su vida como miembro de la realeza nórdica para encajar en su nueva faceta en el mundo del espectáculo.
A sus 52 años, la mujer que nació destinada a los palacios de Oslo consolidó un camino propio, ha sabido aprovechar sus polémicas espirituales y compartir con el mundo su vida amorosa con todos los curiosos que quieran seguirla en su reality show.
