A los migrantes les ha llovido sobre mojado durante su primer contacto en territorio mexicano, ya que en Tapachula, Chiapas, se registró una tormenta que le dio la bienvenida a miles de migrantes, que a chorros cruzan la frontera sur en su camino a Estados Unidos.
De acuerdo con el reportero corresponsal de Fuerza Informativa Azteca en Chiapas, Pedro Gerardo López, hay un retén de autobuses que los llevan de Oaxaca a Tuxtla Gutiérrez.
Este espacio en la carretera Tapachula se ha convertido en una suerte de albergue temporal migrante y sin condiciones para los que buscan subirse a un autobús en cuanto cruzan de Guatemala a México.
Algunos migrantes llegan a México desde países como Venezuela en espera de que les den un permiso de permanencia durante tres días en Tuxtla. Los migrantes se duermen en el piso sucio en espera de pasar de la fila que dura cuatro a cinco días.
En promedio se tramita el traslado de 300 a 500 migrantes hacia Tuxtla cada día donde podrán expedir su forma migratoria múltiple. En Tapachula se suspendió el trámite hace un par de meses, pues la ciudad está desbordada.
“Sigue siendo una crisis, siguen siendo miles de personas que llegan pero ahora son poco visibles, los empiezan a difuminar, les dicen si te voy a ayudar, vete a Oaxaca o te llevamos a Tuxtla Gutiérrez”, comenta Pedro Gerardo López.
Los últimos días la espera no solo ha sido en el piso, en casitas de campaña hechizas e insuficientes, sin baños, sino con tormentas como la que calló cuando estábamos grabando.
Algunos migrantes llevan cuatro días desde que llegaron, algunos con niños en brazos y que duermen en el piso, como Ginesca, de 56 años, quien es maestra y jamás pensó que el éxodo iba a llegarle a ella, docente al servicio del gobierno chavista
“¿Cómo este sacrificio puede ser mejor que Venezuela? Bueno porque la situación del país nos obliga a salir de él, la situación económica y los salarios. El mínimo está a 5 dólares y un kilo de carne cuesta 6”, contó a FIA.
No hay refugio, buscan cartones o se amontonan en las dos carpas que conforman este puesto de control y piden a las autoridades que se agilice el proceso por la presencia de niños y mujeres.
Algunos sostienen plásticos o cartones sobre la cabeza, quieren proteger a los niños, a las mujeres, pero los esfuerzos son estériles frente a las tormentas que azotan esta región selvática.
“Aquí llegué con los niños y ni comido traemos porque nos robaron, hemos caminado bajo palo y agua, tengo mi niña de un año que se me ha desmayado. No somos animales pónganse la mano en el corazón muchos no queremos quedarnos queremos transitar la mayoría se va para allá. Nosotros no estamos aquí porque quisiéramos el país de nosotros. Ustedes saben es una dictadura si el país de nosotros estuviera una economía estaremos allá”, declaró Cleyver José, migrante de Venezuela y Michael Sánchez Mayo.
Las organizaciones dicen que al menos hay 30 mil migrantes la mayoría centroamericanos varados en Chiapas, indica el corresponsal de FIA.
