Cientos de pacientes, familiares, cuidadores y activistas marcharon desde Bellas Artes hasta el gobierno capitalino para exigir el derecho a una muerte digna en México. Entre ellos, Edith, paciente renal en etapa avanzada, quien expresó su deseo de morir sin dolor y con dignidad. Los manifestantes pidieron el reconocimiento legal de opciones como los cuidados paliativos, la suspensión de tratamientos y la asistencia médica para morir, práctica que actualmente está penalizada en el país como homicidio por piedad, con hasta 12 años de cárcel. Los participantes aclararon que su lucha no surge de haber dejado de amar la vida, sino de enfrentar el dolor cotidiano y desear que la dignidad sea una elección al final de ella.