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Ni guerra sucia, ni calumnia, la gente de Acapulco vive una tragedia

La verdad no peca pero incómoda, lo que pasó en Acapulco y lo que su gente está viviendo justo esta misma noche es real y quizá el gobierno no lo dimensionó.

Uno se da cuenta de que el mundo es absurdo cuando la verdad genera enemigos y la mentira, seguidores, quizá por eso este fin de semana el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) lució molesto por la cobertura informativa del impacto del huracán “Otis” en Acapulco, Guerrero.

"Hay mucha desinformación, mucha politiquería, quieren utilizar esta desgracia con propósitos electorales, nuestros opositores son muy viles (...) lo que quisieran es que hubiesen muchísimos muertos para culparnos y sacar ellos provecho”.

En cierta medida el Presidente tiene razón, 45 muertos hasta ahora no son muchos, en especial cuando ninguno de esos muertos es el hijo, la hija, la hermana, el hermano, el padre, la madre o la abuela de uno.

El Presidente dijo también que los medios manipularon la realidad porque Acapulco, dice, está en orden.

"Han enviado a sus reporteros estrella para hacer reportajes hablando de que no hay atención para la gente, de que está todo fuera de control, que no se está haciendo nada (...) 15 mil elementos para seguridad, a esto hay que darle bastante atención, hay que poner retenes en las calles para evitar los robos", dijo AMLO

La realidad es terca y se impone para cuando llegaron esos 15 mil elementos la gente, necesitada o no, ya se había robado todo.

El Presidente también aprovechó su tribuna para explicar por qué emitió un mensaje desde la comodidad de Palacio en lugar de estar ahí durante las primeras horas de la emergencia.

"No estoy porque creo que ayudo más coordinando desde aquí todas las acciones (...) si es necesario voy a ir, pero no quiero hacer de esto un espectáculo".

Para quienes llevan más de 120 horas viviendo la tragedia en carne propia, incluso la retórica oficial también tiene un límite.

"¿Dónde estás López Obrador? ¿Dónde está tu apoyo? ¡Cabrón! Ahora sí te lo grito ¡con una chingada!", gritó un lugareño.

Ya este lunes, desde su conferencia mañanera, el presidente volvió a calificar como un ataque en su contra la cobertura informativa.

"Todo esto de la guerra sucia, esta actitud de bombardeo, de calumnias, toda esta guerra calumniosa en medios, desgraciadamente, lamentablemente, va a continuar, porque vienen las elecciones", aseguró.

Ni guerra sucia, ni bombardeo ni calumnia, lo que pasó en Acapulco y lo que su gente está viviendo justo esta misma noche es real, aunque no nos guste a nosotros ni al Presidente, quien quizá no logró dimensionar la magnitud de la tragedia porque cuando más urgía su presencia en Guerrero se quedó varado en la que ya es la imagen más representativa de todo su sexenio.

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En Fuerza Informativa Azteca (FIA) sabemos que ni al presidente de México, ni a millones de mexicanos nos gusta lo que está viviendo esta noche Acapulco, pero déjeme decirle, presidente, que a nosotros los reporteros nadie nos da ese tipo de órdenes, nuestra única consigna es mostrar la realidad por muy cruda, difícil o dolorosa que esta sea. Nuestra única consigna es darle voz a quienes no tienen voz, porque nuestro compromiso es indeclinable y es con la audiencia, con la verdad y con la libertad.