No es novedad para muchos ver a los niños vagando por las calles pidiendo unas monedas, trabajando con sus padres o hasta solos.
Como sociedad nos hemos acostumbrado; es parte del día a día... pero, ¿qué les pasa por la cabeza a sus padres?, ¿cómo es posible que expongan a sus hijos a semejante peligro?
Salimos a la calle a realizar un reportaje sobre niños que trabajan en la calle, si bien sabemos que hay redes totalmente organizadas que se dedican explotar a niños, es entonces una línea muy delgada entre la explotación infantil, trabajo infantil y la terrible pobreza que viven algunas familias en nuestro país.
El 51% de las niñas y niños menores de 6 años que viven en México se encuentran en condiciones de pobreza y son los padres quienes comparten esa desgracia con sus hijos, los hacen partícipes y hasta responsables, así que los ponen a trabajar; pareciera que sus padres aplican sus conocimientos de psicología avanzada, ya que a través del chantaje emocional avientan por delante a sus hijos para dar lástima, para exponer su desgracia o su extrema pobreza.
Oswaldo, uno de los niños sale diario a trabajar para sobrevivir
Así conocimos a Oswaldo, un pequeño de tan solo 6 años que en un crucero de Viveros daba marometas en los altos con su madre y corría por los coches pidiendo monedas.

Su mamá, muy consciente, nos dijo que el pequeño no solamente hace eso, también ayuda a su papá a vender papas en la Lagunilla y atiende mesas en el mercado, pareciera que es su mejor inversión al haber sido padres.
Los primeros conocimientos de Oswaldo en matemáticas los obtuvo en la calle, contando el cambio que recibe por su trabajo, un poco de educación física brincando y haciendo malabares con antorchas de fuego en el cruce peatonal y algo de expresión corporal en el momento de pedir dinero; esa es la educación y conocimientos que ha recibido de sus padres.
Trabaja desde los 5 años y está consiente a qué se debe su actividad diaria, pues en su casa no hay ni para comer.
Platicando con su mamá dice que está consiente de que la gente la ve feo porque lo tiene trabajando, que el niño corre el riesgo de ser atropellado, ante ello responde "pero, qué hago, ni modo de dejarlo solo en la casa".

Como este caso, hay más de 3 millones de infantes entre 5 y 17 años que realizan algún trabajo no permitido.
Autoridades buscan combatir trabajo infantil
Autoridades como el DIF se acercan a estos casos y tratan de apoyar a la familia. El mayor número de niños que trabajan se ubican en alcaldías como: Cuauhtémoc, Benito Juárez, Miguel Hidalgo, Iztapalapa y Gustavo A Madero.
Los abordan en brigadas que vigilan las calles, los llevan a un módulo u oficina del DIF hablan con las familias, les dan un taller de buena crianza, en donde le explican que el niño no puede estar trabajando por los riesgos que corre en esos espacios.
Luego se hace visita a domicilio para revisar sus condiciones de vida y ahí se determina si lo que la familia presenta es una extrema pobreza o la presunción de un delito, cuando el trabajo lo realizan en casa se comprueba que el pequeño no presente maltrato físico o sicológico.
Se le informa a la familia que se les va a apoyar de manera integral, empiezan por darles atenciones médicas, odontológicas, apoyos alimenticios, despensa por integrante de familia y los padres adquieren un compromiso con la institución de que pueden salir a trabajar, pero que no deben llevarse a la niña o al niño a que les acompañe. Queriendo mitigar los daños de la pobreza es un avance para evitar que los niños sean expuestos al trabajo infantil.
Al final, Oswaldo nos contaba que le gusta trabajar, pero le gusta más jugar, tan solo bastaba verlo brincotear en los altos, mientras pedía dinero, o cuando el semáforo cambiaba a verde y corría a las jardineras a jugar un poco.

Se trata de que el trabajo no interrumpa su niñez, sin embargo, en una edad de adolescencia algunos niños desean trabajar y resulta que "sí es posible"; la Ley Federal del Trabajo establece que los menores pueden trabajar a partir de los 14 años y hasta los 16 años con una jornada de tan únicamente 6 horas, no más.
Por supuesto, como cualquier otra persona, con un contrato por escrito, derecho a la seguridad social y un salario mínimo. Por parte del empleador, tiene que hacer un análisis médico a los menores que están trabajando con él y cerciorarse de que el menor siga estudiando y cuente con el permiso de los padres; solo así se puede trabajar de los 14 a los 17 años.
Sin duda el trabajo infantil lleva una carga de pobreza, de dolor, de necesidad y a pesar de ello, un niño no debería de trabajar y ante esa vida no podemos juzgar, pero el país sí debería trabajar más por la niñez que pierde su dignidad y sus derechos trabajando.