Si la primera línea de defensa falla, todo falla. Mientras el Gobierno cuestiona la futura Academia Internacional de Policía, la realidad es que miles de policías municipales y estatales en México trabajan en condiciones precarias.
Tienen bajos salarios, falta de equipo, que incluso se enfrentan a criminales hasta con resorteras. De acuerdo con el diagnóstico “Policía desprotegida: ruta para su dignificación laboral”, elaborado por México Evalúa, se detallan las carencias de los servidores públicos encargados de la seguridad en casi todo el territorio.
Estas condiciones facilitan que los uniformados queden a merced del crimen organizado, ya sea por amenazas o por el incentivo de ganar más dinero. Pero mientras la situación no cambie, escenas como estas seguirán repitiéndose: una policía al servicio del crimen.