En el centro histórico de la Ciudad de México (CDMX), la pulquería La Antigua Roma se resiste a desaparecer y conserva desde 1907 la tradición de disfrutar la “bebida de los dioses”.
El pulque nace en los campos de Nanacamilpa, Tlaxcala, donde el corazón del maguey da el aguamiel que, al fermentar, se convierte en pulque. En el local se sirve en una variedad de curados, como mazapán, tuna, guayaba y maracuyá.
El edificio histórico conserva sus muros originales y recuerda que antes las mujeres no podían pasar a cierta zona, algo que hoy ya cambió. La pulquería sigue siendo parte de una tradición profundamente mexicana, ligada a la comunidad, el baile, la música y la poesía.