La Brecha de Tehuantepec cobró relevancia entre los investigadores en la zona sur del país a raíz de los recientes movimientos telúricos, una zona de importancia catalogada como "vacío sísmico" donde se acumula energía geológica que afecta directamente a la población y a los megaproyectos en las costas de Chiapas y Oaxaca.
Mapa de brechas sísmicas y zonas sismogénicas en la zona de subducción mexicana.
— César Cabrera 🇲🇽 (@CesarCabrer4742) June 24, 2026
Con los datos de los sismos ≥M5.5 en los últimos 50 años (@SismologicoMX) podemos distinguir zonas con mayor estrés sísmico acumulado. Calculando el área de los recuadros logramos conocer un… pic.twitter.com/8qQmzeRm9H
Quien abrió la conversación sobre el estrés sísmico de la zona fue César Cabrera, un investigador y divulgador independiente egresado de la ENCiT Escuela Nacional de Ciencias de la Tierra, que compartió un mapa con las regiones y magnitudes esperadas.
¿Qué es el "vacío sísmico" de la Brecha de Tehuantepec?
Para evitar rumores y mantenerte informado por fuentes oficiales, la gaceta TODOS@CICESE —divulgadores del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada, Baja California— explicó que el vacío sísmico es la ausencia de liberación de energía en forma de grandes terremotos de subducción (originados cuando una placa tectónica se hunde bajo otra) por el "bloqueo" o fricción acumulada entre la placa de cocos que se hunde y la placa Norteamericana.
Asimismo, el artículo publicado por Gerardo Suárez de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó que desde hace 250 o 300 años, no se tiene registro de un sismo de este tipo mayor a 7 en este punto específico, en el Golfo de Tehuantepec, que abarca una franja costera de entre 220 y 350 km entre Oaxaca y Chiapas.
¿Cuál es la diferencia de sismos en la zona?
Este estrés geológico implica que no ha existido un sismo de este tipo en la zona, más no que no haya movimientos telúricos como el recientemente registrado en Chiapas de 7.4 —y otros fuertes como el de 8.2 en 2017 al suroeste de Pijijiapan, Chiapas—. Los estudios de la UNAM indican que estos han sido rupturas internas de la placa y no el choque frontal de las mismas, lo que mantiene latente la energía en la frontera.
Esto significa que, la energía podría estarse liberando a través de movimientos indetectables para los humanos, los cuales tardan semanas o meses en ocurrir y que requieren equipo GPS especializado para medirse. Por ello, los mapas que presenta el divulgador independiente son tan importantes, ya que miden el estrés sísmico y las probabilidades geológicas a largo plazo, aunque —a la fecha— sigue siendo imposible predecir la fecha, hora o magnitud exacta de un terremoto a través de la ciencia.
