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¿México, el nuevo China? Lo que implica registrar tu celular en el padrón nacional

El gobierno federal asegura que el registro de celulares es por seguridad, pero así comenzó China antes de imponer censura y control total.

Registro obligatorio de celulares. Un trámite que parece simple, pero que mañana podrían definir el límite entre libertad y control. Porque la historia demuestra algo incómodo: la censura siempre viene disfrazada de un discurso.

  • “Es por tu seguridad”.
  • “Es para combatir delitos”

Así comenzó China. No con muros. No con censura directa. No con control absoluto. Comenzó registrando datos, centralizando información y acostumbrando a la gente a ser observada.

Primero fueron nombres y números. Luego cuentas. Después accesos. Hoy, China tiene un firewall que decide qué puedes ver, qué puedes escribir, con quién puedes hablar y qué puedes pensar en internet.

Google, YouTube, Facebook, X y miles de plataformas están prohibidas en el gigante asiático. El Estado observa, bloquea y selecciona. Y si cruzas la línea, no te apagan el internet. Te apagan la voz.

Registrar celulares en México: una medida que abre el debate

Desde el pasado 9 de enero de 2026, en México comenzó el registro obligatorio de líneas, impulsado por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones.

El objetivo oficial es eliminar el uso anónimo de teléfonos y combatir delitos. En teoría suena lógico. En la práctica, implica que el Estado tenga acceso a datos personales centralizados: quién eres, qué línea usas, desde dónde te comunicas y con quién.

México no es China. Pero China tampoco empezó siendo China. Empezó exactamente así.

¿Acceso total a tus datos personales? Los riesgos del nuevo registro obligatorio de celulares en México; qué pasa con mi información

¿Qué riesgos tiene el registro de celulares?

Especialistas en ciberseguridad advierten que concentrar información personal en una sola plataforma incrementa de forma considerable el riesgo de filtraciones, hackeos y uso indebido de datos.

Javier Matuk, experto en tecnología, fue claro al respecto: quien se dedica a delinquir no va a registrar su línea para cometer delitos. Es decir, el registro no afecta al criminal, pero sí expone al ciudadano promedio.

Cuando una base de datos es atacada, no se pierde solo un nombre, se pierde identidad, ubicación, historial y relaciones. Esa información puede ser utilizada para extorsiones, fraudes, suplantación de identidad y estafas cada vez más sofisticadas.

Libertad de expresión, elección y consumo

Aquí el debate ya no es tecnológico. Es social. Es político. Es libertad de expresión y libertad de consumo.

Cuando alguien más decide qué es seguro, qué es permitido y qué es correcto para ti, la libertad deja de ser libertad y se convierte en permiso.

México no es China, pero el camino se parece. Porque cuando el control se disfraza de protección, el peligro ya no parece peligro. Y cuando la gente deja de cuestionar, el poder ya ganó.