Las trovas y los sones jarochos del grupo Mono Blanco engalanaron el homenaje a Juan Pascoe, uno de los impresores más reconocidos de México, en el marco de los 50 años de su taller Martín Pescador. El festejo se realizó en el estadio de béisbol de la ciudad de Oaxaca. Ahí lo acompañaron familiares, amigos y conocidos, que recordaron historias y anécdotas ligadas al arte y la cultura.
Pascoe explicó que como impresor, más que el paso de 50 años, cada proyecto que emprende es una experiencia de búsqueda. Se trata de encontrar la mejor manera de colocar las palabras, ya sea en un libro o en una hoja, y de que aporten algo más que el texto. Para él, todo es un proceso creativo.
Su legado no se limita a la imprenta. En 1977 fue cofundador del grupo de cuerdas Mono Blanco, que se dedicó a revitalizar el fandango y los sones jarochos. Un compañero lo recordó como alguien que lo apoyó para que sus talentos florecieran y lo animó con la música. Otro participante destacó que formar una comunidad de músicos, poetas y gente de libros es una de las mejores cosas que hacen los seres humanos, porque apunta hacia la cultura y la creatividad.
La nota cierra señalando que, entre sones jarochos y los trabajos impresos de Martín Pescador, se celebró a Pascoe, quien supo unir las letras con la música.