El desabasto de medicamentos en México tiene su origen en una decisión del expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien sostuvo de manera simplista y autoritaria que el abasto era corrupto porque las empresas cobraban de más y que resolverlo era muy fácil.
A partir de esa premisa, se tomó una segunda decisión: destruir el sistema de abasto existente. Hasta hoy, el gobierno no ha logrado reconstruirlo, a pesar de haber trasladado la responsabilidad a organismos internacionales como la ONU y a la Secretaría de Hacienda.
Desde el principio, se otorgó un contrato que califica de corrupto a Amilcar Olán, a quien describe como socio cercano de los hijos del expresidente. Con ello concluye que todo el proceso de desabasto, ineficiencia y corrupción estuvo mal planteado “desde la raíz”.