Los gobernadores emanados de Morena se subieron al tren de la polémica por los libros de texto gratuitos y las guías para maestros.
Y en un intento por quedar bien con el gobierno central, publicaron un desplegado para respaldar la distribución y el uso del nuevo material educativo.
Pero de inmediato su electorado les recordó lo que más de una ocasión ha dicho el presidente, que se manda obedeciendo.
Ciudadanos cuestionan a gobernadores
A través de las redes sociales, el pueblo habló y habló fuerte.
A la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, por ejemplo, le llovieron reclamos.
Le recordaron que ella ha orquesta campañas de intimidación en contra de quienes no piensan igual.
También le recordaron que pesa en su haber una sentencia por violencia de género.
Al gobernador de Zacatecas, David Monreal, lo tildaron de florero.
Le reclamaron que su estado está en llamas debido al crimen y le recordaron que su principal obligación es velar por la seguridad de los ciudadanos.
Al de Nayarit, Miguel Ángel Navarro, también le fue mal. A él lo acusaron de promover la ignorancia y la pobreza al apoyar el reparto de libros de texto en un estado que es de los más atrasados.
A la gobernadora de Tlaxcala, Lorena Cuéllar, la llamaron farsante por hablar de democracia.
Y a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar, la señalaron por fomentar el socialismo para el pueblo mientras ella y su familia viven en San Diego, California.
En resumen, a los 22 gobernadores que firmaron el desplegado les fue como en feria.
Sus propios votantes les exigieron estudiar el contenido de los libros y les cuestionaron si esa educación es la que le brindarían a sus propios hijos.