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Violencia política en América Latina: Un análisis tras el asesinato de candidatos presidenciales

La violencia política en América Latina es un tema preocupante y el asesinato de candidatos presidenciales en Ecuador es solo punta de lanza.

editorial_nina_andrade_violencia_politica Violencia Política en América Latina (Azteca Noticias)

Un asesinato en América Latina es simplemente uno más de esa gigantesca lista que ubica a esta región como una de las más violentas del mundo. Pero cuando se trata de un candidato presidencial, el mundo voltea a ver la violencia política que se vive.

A Fernando Villavicencio lo asesinaron cuando faltaban apenas unos días para las elecciones presidenciales, sumiendo a Ecuador en una profunda crisis política.

Inmediatamente surgió su reemplazo: Christian Zurita. Un hombre que atrajo, una vez más, la atención del mundo debido a la forma en que ejerció su derecho al voto: con casco, chaleco antibalas y escoltado por un nutrido grupo de policías y militares.

A pesar de esto, quedó fuera de la carrera presidencial. No avanzará a la segunda vuelta en octubre, pero su partido se convirtió en la segunda fuerza política dentro del Congreso.

Si en elecciones solemos hablar de voto útil o voto castigo, en esta ocasión no estamos perdidos si hablamos de un "voto de luto", ya que muchos expresaron su rabia e ira al votar por Zurita como un homenaje a Villavicencio.

No les estoy hablando de una escena de película; es la vida real, a solo unos pasos de nosotros. Y tampoco somos ajenos a esto. En México, el 23 de marzo de 1994 también asesinaron a un candidato presidencial: Luis Donaldo Colosio. Y si no nos vamos muy lejos, en la última elección para renovar el congreso en 2021, fueron asesinados 39 candidatos. Así que si alguien comprende el vacío de poder y la crisis política que esto genera, son precisamente los mexicanos.

Aunque el asesinato de un candidato presidencial ocurrió en Ecuador, el resto de los países de América Latina también enfrentan su oscuridad política.

Si desean leer un enfoque optimista, puedo decirles que siempre celebro las elecciones porque representan la democracia en su forma más pura. Sin embargo, si prefieren el realismo, me atrevo a decir que América Latina parece estar sumida en una espiral de violencia y criminalidad, y lamentablemente, los malos parecen estar ganando la partida.