Desde el primer contacto, Arkheron deja claro que no quiere ser uno más dentro del saturado mercado de acción RPG. Su propuesta combina combate dinámico, progresión profunda y una construcción de mundo que apuesta por la atmósfera antes que por la sobre explicación narrativa. Y eso, en tiempos de tutoriales interminables, se agradece.
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Arkheron enfrenta a 15 equipos de tres jugadores —45 participantes en total— dentro de una torre misteriosa y surrealista. El objetivo es simple en concepto, pero exigente en ejecución: ascender piso por piso derrotando monstruos y eliminando escuadras rivales para sobrevivir hasta el enfrentamiento final. La estructura recuerda a un battle royale, pero con una progresión vertical que intensifica la presión conforme quedan menos equipos en pie.
Combate: ritmo, riesgo y recompensaEl sistema de combate es el corazón de la experiencia. Arkheron exige lectura de patrones, administración precisa de recursos y una toma de decisiones constante. No es un hack & slash de botón fácil: cada enfrentamiento tiene peso, especialmente contra enemigos de élite que castigan la improvisación.
Las animaciones son fluidas y transmiten impacto real. Hay intención en cada habilidad, y el timing se vuelve un factor determinante. En nuestras primeras horas, el diseño incentiva el aprendizaje orgánico más que la dependencia de indicadores en pantalla.
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Conclusión preliminarArkheron no es perfecto, pero tampoco pretende serlo en esta etapa. Lo que sí transmite es una dirección clara. Tiene fundamentos sólidos en combate, una estética definida y sistemas con potencial competitivo y estratégico.
Nuestras primeras impresiones son positivas: estamos ante un proyecto que, con refinamiento técnico y balance adecuado, podría posicionarse como una propuesta relevante dentro del action RPG contemporáneo.
La base está. Ahora toca ver si la ejecución final está a la altura de su ambición.