ME GUSTA LA VERDAD, LA JUSTICIA, NO ME GUSTA LA MALDAD NI LO TURBIO DE LOS RUDOS QUE SON TRAMPOSOS BURLONES, COBARDES QUE A LA HORA DE LOS TRANCAZOS
Luchar contra los rudos, es igual que luchar contra el mal y ante el pecado. Esta es la historia del singular FUERZA DIVINA, un sacerdote católico que predica en la iglesia de Santa Lucía, pero él también es luchador profesional.
La pasión por el deporte de los costalazos no quedó atrás cuando decidió consagrar su vida, y en sueños se le reveló el camino que debería de seguir en el ring.
“NO FUE SI NO HASTA UNA NOCHE EN QUE ME QUEDÉ DORMIDO PENSANDO Y EN LA MADRUGADA DESPERTÉ CON LA IDEA, Y DIBUJÉ ESTO QUE USTEDES VEN, EL TRAJE, EL EQUIPO, LA MÁSCARA DE FUERZA DIVINA QUE SIGNIFICA LA FUERZA QUE DIOS NOS DA”, comentó a Azteca Deportes el luchador y sacerdote.
El sacerdote que está inspirado en Fray Tormenta, es técnico y detesta la maldad del rudo, recalcando que no podría ser diferente por sus ideales, vocación y formación.
“ME GUSTA LA VERDAD, LA JUSTICIA, NO ME GUSTA LA MALDAD NI LO TURBIO DE LOS RUDOS QUE SON TRAMPOSOS BURLONES, COBARDES QUE A LA HORA DE LOS TRANCAZOS SE ECHAN A CORRER", señaló el personaje de las iglesias y de los encordados, desde donde espanta al pecado.
Su impresionante máscara es un grito de fe, pero el grito también lo da en el ring y con sus discípulos que siguen sus pasos hacia bien, en la parroquia ubicada en Azcapotzalco.
El significado de la máscara de FUERZA DIVINA
El luchador explica que en la misma noche en la que se le reveló el nombre y diseño del persona, entendió que su máscara debería de tener símbolos de su religión, y al centro en la frente, diseño a la Santísima Trinidad.
Con la pasión por sus dos vocaciones, además recuerda que ha tenido lesiones, problemas de salud y obstáculos, pero se mantiene firme en su lucha.
Shu El Guerrero le vendió un ring en el que da clases de lucha libre
Fuerza Divina hace funciones en la explanada de la Iglesia de Santa Lucía, pero recuerda que años atrás solamente la renta del ring era algo costoso, hasta que un día el luchador Shu El Guerrero le dijo que tenía un ring del cual quería sacarlo pues ya le estorbaba.
Con mantenimiento del encordado y a pagos chiquitos, Fuerza Divina instaló el ring y después de la Pandemia su escuela tomó más forma, intentando ser el cimiento y formación de jóvenes, para alejarlos de adicciones y del pecado.
El sacedote y luchador que encara a los rudos y al pecado: Fuerza Divina
Fuerza Divina como maestro, es exigente
Fuerza Divina recalcó que también como profesor no es blandito, es exigente, enseña con alegría pero también con repetición, con acondicionamiento físico y con firmeza.
“PERO SÍ QUIERO SUBRAYAR SIN DEMERITAR A OTROS PROFESOR QUE ME GUSTA ENSEÑARLES BIEN, PORQUE ME INTERESAN QUE SEAN BUENOS. ALGUNOS NO LE TIENEN PACIENCIA PUES SON CHIQUITOS MIS ALUMNOS”.
Actualmente entre jóvenes y niños, tiene 10 alumnos aprendiendo las bases y formándose.
Una paradoja curiosa en la escuela de Fuerza Divina: El pequeño luchador Hijo del Diablo
En su escuela hay un luchador de tercera generación que se hace llamar El hijo del diablo. Pese al nombre, es uno de los chicos más cariñosos y carismáticos de la escuela
“EL PADRE ES UN BUEN PROFESOR Y YO ESTOY APRENDIENDO AQUÍ EN LA IGLESIA DE SANTA LUCÍA, AQUÍ VAN A SER MIS PRIMERAS LUCHAS Y ES MUY BUENO PARA ENSEÑAR”.