Hoy el boxeo mexicano se viste de luto con la partida de Eduardo Lamazón, una de las voces más emblemáticas y respetadas del pugilismo.
Durante años, su presencia en las transmisiones se convirtió en sinónimo de análisis, pasión y conocimiento, acompañando a generaciones enteras que encontraron en su voz una guía para entender cada round, cada golpe y cada historia arriba del ring.
Lamazón no solo narraba el boxeo: lo interpretaba, lo sentía y lo transmitía con una autenticidad que lo volvió indispensable en las veladas del deporte de los puños, especialmente en espacios como Box Azteca.