Michael Jordan
Al Bello/Getty Images
18 octubre, 2019
Guillermo Santisteban
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Hay atletas a los que les sobra talento, tanto que jugaron más de un deporte profesionalmente

Existen varios atletas que no se conformaron con ser figura en un deporte.

La habilidad, biotipo y potencial de un atleta no siempre se limita a verlo participar en un solo deporte.La historia de muchos deportistas en esta cuestión, no siempre tiende al éxito pero siempre hay excepciones.

Deion Sanders es uno de ellos, fue seleccionado por los Yankees de Nueva York en el draft amateur de 1988, comenzó a jugar en su sistema de ligas menores un año después y se ganó un puesto en el roster en 1990. Mientras tanto, Sanders comenzó su carrera profesional en el fútbol americano en 1989 después de que los Falcons lo tomaran en la 5ta selección en el Draft de la NFL.

Unos cuantos años más tarde, Deion se convirtió en una estrella para los Atlanta Falcons y los Bravos de Atlanta simultáneamente. Esto preparó el camino para lograr una hazaña que ningún otro atleta ha logrado.

Sanders jugó la Serie Mundial de 1992 cuando los Bravos enfrentaron a los Azulejos de Toronto.Otro ejemplo de esta versatilidad es Michael Jordan, la leyenda del basquetbol incursionó en el béisbol gracias a su vínculo con Jerry Reinsdorf (propietario de los Bulls), se unió a los White Sox de Chicago; aunque tras algunas prácticas terminó jugando en las ligas menores para los Barons de Birmingham en 1994, su pobre desempeño lo llevaron de regreso a la NBA.

Uno más es Usain Bolt, el multicampeón olímpico mostró autoridad dentro de la pista en todo momento pero el balón siempre estuvo ahí, en su mente y por ello el 31 de agosto de 2018 debutó con el Central Coast Mariners de la Australian A-League, su rendimiento nunca fue espectacular pero el jamaicano siempre destacó que su intención era vivir la experiencia de pertenecer a un equipo profesional.

Por Guillermo Santisteban @santistebang

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