NFL


10 agosto, 2020
Pedro Domínguez
Ritual NFL

Falta solo un mes para volver a escuchar el silbatazo de la NFL

La cuenta regresiva comienza, los días pasan rápido hasta que faltan 30 para volver a pisar el emparrillado.

Dicen que los aficionados de la NFL son los mejores del mundo. Aguantar siete meses de espera para volver a ver tu deporte favorito es un suplicio, nueve meses si tomamos en cuenta la temporada regular.

  Exactamente, tarda lo mismo en gestarse y nacer un bebé que en reiniciar la temporada regular de la NFL que hoy se asoma en el horizonte. Hoy estamos a 30 días, en un mes regresa la NFL.

Como cada año, la NFL se renueva. Hay nuevas historias, caras viejas en lugares nuevos, otros regresan a donde siempre y algunas caras nuevas se incorporan. Hay que considerar también, los cambios obligados a causa de la pandemia que, sin duda, han sido fuertes para una NFL que va firme en la intención de jugar la temporada 2020, una que se antoja como pocas.

Caras viejas, lugares nuevos. Quizá ningún cambio de jugador nos tome tanto tiempo acostumbrarnos y sea más significativo que el de Tom Brady jugando en Tampa Bay.

Algo que ni en el Madden sucedía, ocurrió en la vida real. Brady dejó a los Pats tras 20 años y ahora en los Buccaneers se reúne con Rob Gronkowski para demostrar que pueden ganar sin Belichick y lejos de Nueva Inglaterra. Hablando de los Patriots, les tomó algo de tiempo pero encontraron al que esperan sea un digno sucesor de Tom.

Cuando se va alguien como el Capitán América, el único reemplazo digno parece Superman y por ello Cam Newton es la apuesta tomada por Belichick. Un matrimonio ideal, Bill quiere ganar sin Brady. Cam se siente menospreciado y quiere demostrar que sus 31 años aún tiene que ofrecer en una liga en la cual hace apenas cinco años fue el mejor.

Igual de “raro” será ver a Philp Rivers en los colores de los Colts o a Jason Witten con el plata y negro de los Raiders. Pero en este 2020, ¿qué no es raro?

Nuevas casas y nombres Siempre que hay un estadio nuevo en la NFL, es el mejor. Hasta que en uno o dos años construyen uno nuevo y se lleva el título.

Este año, hay dos nuevos, fantásticos, fastuosos e imponentes estadios en la liga que lamentablemente serán estrenados sin público en las tribunas. En Los Angeles, los Chargers y Rams inaugurarán el estadio con la pantalla más grande mundo, un inmueble que es mucho más que un estadio por las amenidades que ofrece. Pero el que más atención ha recibido es la joya del desierto, el Allegiant Stadium de los Raiders que ahora son de Las Vegas. Una joya arquitectónica que impone respeto. No estrenan casa, pero si imagen en Washington.

Ya no existen los Redskins. Ahora es “Washington Football Team”, no existe el logo ni el mote. Solo permancen los colores en un equipo que espera lavar su imagen después de verse envuelto en varios escándalos extra cancha este verano.

Vieja guardia 2019 fue un año agridulce para Pittsburgh. Tuvieron una defensa elite pero un desempeño sumamente pobre en la posición de quarterback. Eso cambiará en 2020 con el regreso de un Ben Roethlisberger que a sus 38 años está en su mejor estado de forma y amenazó con buscar otro Super Bowl. Misma historia con Drew Brees y Nueva Orleans que tienen uno de los mejores planteles de la liga, pero les urge dar el do de pecho en playoffs por que Brees no se hace más joven. Aaaron Rodgers parece destinado al fracaso luego que la directiva de Packers no consiguiera darle armas en un plantel que ya de por sí está bastante limitado.

Nada como quedarse a minutos de Super Bowl para regresar atascado de sed de revancha como lo harán Jimmy Garoppolo, Kyle Shanahan y los 49ers. Y en un año con tiempos acortados, los equipos que menos cambios hayan tenido, como San Francisco, parten con ventaja importante. A Dak Prescott no le pagaron los 40 millones de dólares al año que pedía.

En vez de eso lo rentaron por un año, pero él se siente merecedor de ese contrato y por ello apostó por si mismo y realmente no se ve tan mala su apuesta. Retuvo a sus dos mejores receptores, le agregaron uno de mejor nivel, finalmente jugará un poco más agresivo con la llegada del Coach Mike McCarthy en lugar de Jason Garrett. En Dallas, todo lo que no sea una ofensiva top 5 será una decepción.

Al igual que desanimado fue ver la actuación de Lamar Jackson en playoffs. Ya son dos años que le pasa lo mismo y la gente han comenzado a cuestionar a un tipo que acaba de ganar el MVP con un estilo de juego tan eléctrico como inusual para la liga. “Es Super Bowl o fracaso”, dijo Lamar este verano y en eso, todos estamos de acuerdo.

Los Nuevos Cada año llega una camada de jugadores a la liga que tienen dos caminos: o son próximas estrellas o los nuevos fracasos. Este año se llaman Joe Burrow, Tua Tagovailoa y Justin Herbert. Los primeros dos llegan con un pedigree brutal de sus carreras en el Football Colegial, multicampeones y multitalentosos que ahora se deberán probar en equipos donde lo que está a su alrededor no les ayudará tanto como en sus días universitarios. Cincinnati y Miami esperan que hayan pegado a la lotería con Burrow y Tua respectivamente. Los Chargers, parece que optarán por darle un año de adaptación al joven Herbert antes de aventarlo al ruedo.

El diferente Si Tom Brady fue por tantos años el mandón de la liga, tras dos décadas se terminó el imperio con Nueva Inglaterra pero no hubo oportunidad de reclamar el trono. En Kansas City, Patrick Mahomes se alzó como un insolente arrebatando todo y quedándose el trono de Brady sin preguntar o democratizar. Literalmente en dos años ha ganado todo: MVP, Super Bowl y el MVP del Super Bowl.

Mahomes se despegó muy rápido de su generación. Ahora empezará a competir en el circuito grande, el de las leyendas, ese donde acaba de empezar a escribir su historia pero en el que tiene años de carrera por delante para dar crédito a aquellos que creemos que tiene todo lo necesario para ser el mejor jugador de la NFL de todos los tiempos. Precisa e irónicamente, solo el tiempo lo dirá.

Decenas de historias, cientos de partidos, miles de yardas, touchdowns por racimos y un sinnúmero de emociones empezarán a acumularse en treinta días, cuando regrese por fin la NFL.

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