Imagina prepararte para una serie de torneos, llegar al país donde competirás y momentos antes de salir al evento te llega un mensaje más que inquietante. Lo abres y lees que debes perder o si no le harían daño a tu familia. No es una amenaza vacía, te mandan nombres y direcciones de los sitios donde se aloja tu gente. Esto fue lo que le pasó a Nikolas Sánchez y cómo marcha la investigación de amenazas de muerte concretadas en Argentina.
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¿Cómo reaccionó este tenista ante las amenazas de muerte?
Evidentemente las pulsaciones se encuentran un poco más relajadas en estos momentos, sin embargo hace 3 semanas en Argentina la situación sacudió el entorno del tenista español. Nikolas incluso dudó si salir a jugar cuando enfrentaría al local, Valerio Aboian, en los octavos de final del ATP Challenger 125 de Rosario.
De manera bastante lógica, la mente de Sánchez Izquierdoz estaba en otro lado, por lo que perdió su partido... donde nunca logró encontrar la tranquilidad. Cualquier movimiento brusco le causaba intranquilidad y preguntaba todo el tiempo por su familia. Al final no hubo repercusiones fatídicas y salió a jugar porque también se retiró su partido de las casas de apuestas.
Sin embargo, aunque el trabajo de preparación había sido arduo, decidió detener un poco la gira presupuestada en sitios como Sudamérica. Volvió unos días a casa para estar con las personas de las que se indicó que estaban en riesgo. Y ya que la situación se calmó un poco, decidió jugar de nuevo para pelear por los retos que preparó arduamente en semanas anteriores.
¿Cuál es el estatus actual del tenista tras las amenazas de muerte?
En realidad no existen respuestas concretas de las amenazas, pero el español ya retomó sus actividades. Incluso volvió a la Argentina en la semana final de febrero. Allí compitió en el AAT Challenger edición Tigre II, en el cual cayó ante otro argentino en los octavos de final… ahora contra Facundo Díaz Acosta.
Con esto en mente, espera que la calma vuelva poco a poco, pero ahora cargando una huella que evidentemente lo marcó para siempre.
