Escándalos de corrupción, investigaciones detenidas y sospechas de encubrimiento marcan el actuar reciente de la Fiscalía General de la República a cargo de Ernestina Godoy. Casos de alto impacto como la red de huachicol fiscal, la abrupta cancelación de órdenes de aprehensión han encendido las alarmas sobre si la justicia en México realmente existe en este país.
La inacción ante señalamientos de tráfico de influencias y esquemas ilícitos no solo pone en duda la autonomía de la fiscalía, sino que deja al descubierto un patrón donde la cercanía con el poder determina qué delitos se persiguen y cuáles se archivan.
“Al parecer es una justicia selectiva (...) Hay una persecución a opositores, una persecución a periodistas”, explicó el periodista Pedro Ferriz, para Hechos AM.