La violencia en Sinaloa no solo cobra vidas, también destruye economías. En el corazón de Mazatlán, conocido como la Perla del Pacífico, los comerciantes del emblemático mercado de mariscos La Changueras viven una de las peores crisis de su historia que afecta la venta de camarón.
El culpable tiene nombre: la inseguridad heredada por el conflicto armado que estalló bajo la administración de Rubén Rocha Moya y que hoy enfrenta la gobernadora interina Graciela Domínguez Nava.
Los vendedores de camarón, producto insignia de la región, reportan una caída en sus ventas de hasta el 70%. La razón es clara: los turistas simplemente ya no llegan. El miedo a la violencia ha alejado a quienes históricamente representaban su principal fuente de ingresos.
La situación es tan crítica que los propios vendedores afirman que sus ganancias no alcanzan ni para cubrir el gasto básico del hielo necesario para conservar el producto bajo las altas temperaturas del puerto.