En Zacatecas, la construcción de un hotel permitió descubrir la llamada Mina La Buena Suerte, un antiguo socavón que habría sido explotado desde 1746 por sus yacimientos de plata, cobre y zinc.
Pero su mayor riqueza no habría sido un mineral, sino el agua que todavía brota desde el interior de la mina. El sitio se encuentra a unos 250 metros de profundidad y, actualmente, parte de esa agua es aprovechada para regar las áreas verdes del hotel. El hallazgo también recuerda que bajo la ciudad de Zacatecas todavía podrían existir restos de su pasado minero.