Velar las tumbas de los fieles difuntos durante toda la noche y parte de la madrugada es una tradición arraigada en algunos pueblos de Macuspana, Tabasco, durante el Día de Muertos.
La gente cree que el 1 de noviembre comienza el regreso de las ánimas y con esa creencia acuden a los panteones a recibirlos.
¡En #Tabasco, los muertos no pasan la noche solos! En el poblado Límbano Blandín, #Macuspana, las familias mantienen viva una tradición que transforma los panteones en espacios de encuentro, luz y memoria. Entre #velas y #ofrendas, esperan el regreso de las ánimas para compartir una noche con quienes ya partieron. @Joseraul_reyes
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) November 2, 2026
Durante el día preparan los alimentos en casa y por la noche queman velas en las bóvedas o lápidas.
Después regresan a casa hasta que se queman y muchas familias acostumbran, incluso, quedarse en el cementerio hasta después de la media noche para regresar con ellos y comer al día siguiente las ofrendas.
Los habitantes del poblado Límbano Blandín mantienen esta tradición desde tiempos inmemoriales.
Y han sido cuidados de transmitirla de generación en generación, conservando incluso una cruz grande donde se queman velas para los difuntos olvidados o de aquellos cuyos familiares ya no viven en el pueblo y no pueden visitarlos.
