Donald Trump recibió una oleada de críticas tras descalificar públicamente a California, específicamente a Los Ángeles y San Diego, durante un acto en Nebraska, por lo que el gobernador Gavin Newsom respondió calificándolo de “desquiciado”.
Estas declaraciones se suman a las constantes críticas del mandatario estadounidense contra California por su gobierno demócrata, sus leyes migratorias y su manejo de los incendios forestales.