En los próximos meses se espera el arribo de un fenómeno meteorológico conocido como el “súper niño”. Este evento no es un episodio convencional, ya que sus características sugieren que podría ser uno de los más intensos registrados hasta la fecha, lo cual genera inquietud.
El contexto actual es complejo debido a que la temperatura promedio global ya ha mostrado un incremento de 1,5 grados, alcanzando niveles que se intentaban evitar en discusiones internacionales.
Al sumarse la variabilidad natural de este fenómeno con el calentamiento global preexistente, las temperaturas que se presentarán podrían ser las más altas de la historia, potenciando considerablemente los impactos habituales.
La ciencia detrás de un fenómeno sin precedentes
Para comprender la magnitud de la amenaza en el país, el doctor Francisco Estrada, experto de la UNAM, analizó si México se encuentra en un riesgo genuino y cuáles son las medidas de cuidado necesarias.
El especialista destacó que mientras el planeta registra un aumento de 1,5 grados por el cambio climático, México presenta un incremento superior, situándose en 1,9 grados.
Esto indica que el territorio nacional se está calentando no solo en mayor medida, sino también a una velocidad más acelerada, colocando al país en condiciones muy particulares de vulnerabilidad ante los efectos inminentes.
El reloj se adelanta: 60 años de calentamiento acelerado
El doctor Estrada compartió descubrimientos recientes que señalan que, desde el año 2012, la tasa de calentamiento global se ha acelerado, pasando de dos grados por siglo a 3,5 grados por siglo a causa de las actividades humanas.
Este calentamiento es progresivo y se proyecta que el aumento de dos grados, que se esperaba no rebasar durante este siglo, se alcance para el año 2040, es decir, 60 años antes de lo previsto. Respecto a los meses venideros, se anticipa un agravamiento de las condiciones de calor y lluvia.
¿Qué tan extremo será el Super Niño en México?
En diversas regiones de México, la probabilidad de ocurrencia de temperaturas extremadamente altas ya se ha multiplicado por cinco desde el periodo comprendido entre 1961 y 1990 hasta la actualidad.
Asimismo, la probabilidad de eventos de precipitación extremos se ha multiplicado por tres. La llegada del fenómeno del niño potenciará estas tendencias, llevando a esperar eventos muy extremos en el futuro cercano.
El millonario costo de los “platos rotos” climáticos
Los costos económicos asociados son significativos a nivel global. Un evento del niño convencional representa gastos de billones de dólares para el planeta, pero un evento de gran intensidad como el que se pronostica podría oscilar entre los cuatro y los seis billones de dólares.
En el ámbito nacional, se estima que para el periodo que abarca de 2024 al 2030, los costos acumulados en áreas como biodiversidad, salud, energía y productividad laboral equivaldrían a una pérdida cercana al 25% del Producto Interno Bruto (PIB) actual de México.
Agua caliente en el Pacífico: El combustible de nuevos desastres
Además de las olas de calor y las precipitaciones extremas, se aproxima la temporada de huracanes. El experto indicó que el panorama podría asemejarse a lo vivido entre 2023 y 2024, años en los que se presentó un evento de niño de menor intensidad al esperado actualmente.
Para esta temporada, se pronostica la ocurrencia de sequías, pero simultáneamente se espera actividad de huracanes en las costas. Mientras que en el Atlántico se anticipa una menor cantidad de estos fenómenos, en el Pacífico la situación requiere especial atención.
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Las aguas del Pacífico muestran temperaturas muy elevadas, lo cual sirve de combustible para los ciclones, incrementando el riesgo de intensificaciones rápidas como ocurrió con el huracán Otis.