La Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de Estados Unidos alertó sobre el hallazgo de niveles alarmantes de metales pesados en algunos alimentos comunes, especialmente en la comida para niños.
De acuerdo con la FDA, el último informe del Estudio de la Dieta Total arrojó que de las miles de muestras de comida obtenidas, el 15 por ciento contenían plomo, el 43 por ciento arsénico y el 16 por ciento cadmio.
La agencia de Estados Unidos detalló que el atún enlatado contenía un nivel sorprendentemente alto de arsénico, el cacao en polvo y semillas de girasol tenían un nivel alto de cadmio.

Alimentos de niños registran altos niveles de metales
Además, entre las 384 muestras de comida para niños pequeños y bebés analizadas por la FDA, el 21 por ciento contenía plomo, el 51 por ciento contenía arsénico y el 65 por ciento contenía cadmio.
Las muestras de alimentos con los niveles más altos de arsénico procedían de cereales para bebés, galletas para la dentición y algunos bocadillos inflados. Se encontró que otro 3 por ciento de las muestras de comida para niños contenían mercurio.
Los estudios científicos demostraron que los metales pesados tóxicos pueden dañar el neurodesarrollo infantil y afectar la función cerebral.
El informe de Estados Unidos también señaló que la mayoría de las empresas estadounidenses de alimentos para bebés no probaron el contenido de metales pesados en los productos terminados, sino que solo estimaron los niveles de metales pesados en función de las materias primas, lo que hace que el número del informe sea inferior a los niveles reales.
El año pasado, cientos de familias en los Estados Unidos demandaron colectivamente a las compañías de alimentos para bebés involucradas en casos de metales pesados, y los abogados que representaron la demanda apuntaron a la FDA, alegando que la agencia ha protegido durante mucho tiempo los intereses de la industria en lugar de la salud de los consumidores.
Bajo la presión de la opinión pública y las disputas legales, la FDA formuló un plan para reducir el contenido de sustancias nocivas en la comida para niños a "casi cero". Sin embargo, hasta ahora, no se han establecido todavía normas uniformes pertinentes.