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Martinezella: nuevo género bacteriano benéfico honra a científica mexicana Esperanza Martínez Romero

Bacterias que mejoran cultivos y favorecen la salud llevan el nombre de Esperanza Martínez Romero. ¿Qué es Martinezella y por qué es importante para la ciencia?

Género bacteriano benéficas para plantas y salud es nombrada en honor a científica mexicana de la UNAM
Martinezella: Género bacteriano benéficas para plantas y salud es nombrada en honor a científica mexicana de la UNAM|Especial

Un descubrimiento microscópico con impacto global lleva el nombre de una mujer mexicana. Martinezella es el nuevo género de bacterias fijadoras de nitrógeno que científicos internacionales decidieron nombrar en honor a la investigadora Esperanza Martínez Romero, de la UNAM.

Las aportaciones de este nuevo estudio de microorganismos son clave para la vida de los cultivos y la salud.

Nombran género bacteriano en reconocimiento a Esperanza Martínez Romero

La propuesta no surgió en México, sino de un grupo de colegas provenientes de Canadá, España, Alemania y Reino Unido, quienes reconocieron décadas de trabajo científico.

La propia investigadora admitió que la distinción la tomó por sorpresa, ya que es su segunda distinción; quien tiene otra especie con su nombre, “Rhizobium esperanzae": “Me dio mucho gusto; en ninguno de los dos casos esperaba que me propusieran”, dijo la investigadora.

¿Qué es Martinezella y por qué es importante para la ciencia?

Martinezella agrupa 12 especies de bacterias benéficas, capaces de fijar nitrógeno, un proceso esencial que impulsa el crecimiento de las plantas.

Su impacto es directo: fortalecen la agricultura al mejorar la fertilidad del suelo de manera natural, reduciendo la necesidad de utilizar fertilizantes químicos, posicionándose como biofertilizantes clave para el futuro.

Esperanza, pionera en el estudio de las simbiosis entre bacterias y plantas, ha dedicado más de tres décadas a investigar cómo estos microorganismos viven en el suelo y establecen relaciones estrechas con cultivos como el frijol y el maíz.

Estas bacterias no solo aportan los nutrientes suficientes, también se encargan de estimular el crecimiento vegetal al fortalecer raíces y producir hormonas.

Su función no se limita solo al campo; algunas de estas bacterias son endófitas, que viven dentro de las plantas, y pueden llegar al cuerpo humano por medio de alimentos crudos, al integrarse a la microbiota intestinal y contribuir al sistema inmune, e incluso apoyar tratamientos médicos.

El impacto de las investigaciones también alcanza a la biodiversidad. En el estudio de bacterias en el teporingo, hasta microorganismos presentes en una tortuga de Tamaulipas, el trabajo del equipo del Centro de Ciencias Genómicas ha abierto nuevas rutas para entender la vida desde lo más pequeño.

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