Una investigación de Reuters narra cómo en la ciudad de Liuzhou, al sur de China, un centro de entrenamiento alberga a más de un centenar de robots humanoides orientados a ejecutar tareas operativas simples: clasificar cajas, empaquetar alimentos o servir café.
Sin embargo, detrás del despliegue se esconde una realidad más compleja. Para lograr que uno de estos dispositivos realice un movimiento útil, un entrenador principiante requiere hasta 300 intentos, mientras que uno experimentado necesita en promedio 50 ensayos.
El caso de Liuzhou refleja la brecha central que atraviesa la industria en la República Popular China. Mientras los planes de política industrial del gobierno en Pekín proyectan una rápida adopción de la robótica para mitigar el envejecimiento poblacional y la escasez de mano de obra, los dispositivos actuales carecen de la inteligencia autónoma necesaria para operar eficazmente fuera de demostraciones coreografiadas.
Doing laundry, working as a cashier, sorting packages and outpacing the earth’s fastest human — this is the future of robotics in China. But whether humanoid robots can replace human workers in the short term is doubtful in most cases, experts say https://t.co/rsbPjmdSK0 pic.twitter.com/h0VxgfCpij
— Reuters (@Reuters) August 27, 2026
Hay sobrecapacidad de robots
El subsidio gubernamental a la inteligencia artificial corporalizada —sistemas que combinan software avanzado con capacidad de acción física— sigue el esquema de sectores como los vehículos eléctricos y los paneles solares. La estrategia se basa en inversión pública, acelerar la capacidad de fabricación y fomentar una competencia interna agresiva para reducir los costos de los componentes.
Las entidades estatales en China destinaron más de 230 millones de dólares a la compra de robots humanoides y sistemas afines durante la primera mitad del año, frente a los 62 millones registrados en el mismo periodo del año previo.
La industria global envió aproximadamente 20,000 unidades durante el último año, de las cuales las empresas de China fabricaron el 95%. Se prevé que la producción nacional supere las 100,000 unidades en el corto plazo.
El país tiene más de 150 empresas dedicadas al desarrollo de robots humanoides, concentradas en polos tecnológicos como Shenzhen y el distrito de Yizhuang en Pekín.
A diferencia de industrias consolidadas, la tecnología humanoide aún enfrenta retos no resueltos en destreza, fiabilidad y adaptación a entornos no estructurados. Esta aceleración ha provocado que la capacidad de fabricación sea mucho mayor que la demanda comercial real del mercado.
Aún tienen muchas limitaciones
Ejecutivos e investigadores de la industria señalan que el principal obstáculo reside en los modelos de visión, lenguaje y acción. A diferencia de los modelos de lenguaje que procesan texto, los robots requieren procesar datos visuales complejos para calibrar la fuerza y precisión muscular ante cambios mínimos de iluminación, ángulo o textura.
Analistas del sector destacan que mientras los brazos robóticos industriales tradicionales dominan las líneas de ensamblaje en plantas automotrices de firmas como Xiaomi o Geely por su velocidad y precisión, los humanoides operan actualmente a un 20% de la velocidad de un trabajador humano.
Adicionalmente, estimaciones de la industria calculan que se requieren cerca de 100 millones de horas de datos de entrenamiento de alta calidad para alcanzar una inteligencia física funcional, frente a las 500,000 horas disponibles en la actualidad.
WATCH: China is betting big on humanoid robots, pouring investment into the sector and backing companies developing the technology. But beyond the flashy demonstrations, the machines remain very much a work in progress. Reuters' Laurie Chen reports https://t.co/wmHNolTMUs pic.twitter.com/zUAO4M7jrE
— Reuters Business (@ReutersBiz) August 27, 2026
Este es el impacto en el mercado global
A pesar de los retos funcionales, la capacidad de la cadena de suministro de China ha comenzado a reducir los costos globales de los componentes, afectando a competidores en Estados Unidos y Corea del Sur. En respuesta a los riesgos de ciberseguridad y competencia industrial, la administración de Donald Trump en Estados Unidos dictó restricciones a la importación de nuevos autómatas de origen chino.
Firmas como UBTech y Unitree —cuyas acciones registraron un fuerte incremento en su debut bursátil en la Bolsa de Shanghái— se posicionan como los actores principales para resistir la reestructuración del mercado. Analistas e inversionistas prevén que el sector atravesará un periodo de consolidación hacia finales de la década, a medida que los gobiernos locales reduzcan los subsidios directos y el mercado seleccione a las empresas con modelos de negocio sostenibles.
