Si nos sentamos a hablar de hipocresía en la política americana, salen a desfilar varios candidatos, tanto de izquierda como de derecha, aunque hay un par que va punteando la carrera: Cuba y Estados Unidos.
Históricamente nos han querido vender la idea de que son los archienemigos del mundo, pero con los años ese argumento se les cae de las manos.
Empecemos con Cuba, los comunistas
Un país destruido, en el que no hay libertad de expresión, no hay empresa privada. Lo que hay son largas filas para conseguir alimentos, apagones masivos, picos de escasez de combustible. Y por allá, un respiro que les llega de Venezuela cada vez más espaciado, porque en Caracas están por seguir sus pasos.
Cuba es el ejemplo más claro de que el comunismo destruye naciones y arrasa con sociedades enteras. Tienen 60 años culpando a Estados Unidos de todas sus penurias. Una y otra vez hemos escuchado a los cubanos decir: es que el embargo…
Y es aquí, cuando aparece el segundo de los hipócritas.
¿Qué autoridad tiene Estados Unidos para imponer sanciones?
Estados Unidos y su empeño de meter sus narices en donde nadie los llamó: ¿Con qué autoridad cuentan para imponer sanciones a otra nación?
Desde hace mucho tiempo interviene en conflictos internacionales, que ni siquiera les compete, pero aun así, quieren castigar desde el exterior con su embargo económico.
Y si revisamos el historial, el resultado es casi siempre pésimo. ¿Nadie se ha dado cuenta de esto allá en Washington?
Es un castigo para quienes viven en el país afectado. No a quienes causaron la tragedia de Cuba, volviendo al caso inicial, porque créame que ni Miguel Díaz-Canel, ni algún descendiente de los Castro pasan necesidades, ellos viven a todo lujo.
¿Quién le dio a Estados Unidos la autoridad moral para hablar de democracia? Porque si los volteamos a mirar a ellos, aparece en la escena el expresidente Donald Trump, quien intentó trastornar la democracia de su propio país al negarse a aceptar su derrota electoral de 2020.
El mismo hombre que abrazó a los dictadores de Corea del Norte, China, Rusia y Turquía. ¡Hipócritas!
¿Realmente nadie en la Casa Blanca ha notado que el intervencionismo yanqui solo ha servido de propaganda para mantener en el poder a un régimen miserable y autocrático?
Estados Unidos tendría que ser el último en liderar esfuerzos para restaurar la democracia en Cuba.