Logo Inklusion Sitio accesible
LogoFIA.png

El “camino del terror” para llegar al Hospital Juan Aldama en Edomex; Hay baches y asaltos

Llegar al Hospital Juan Aldama en Nicolás Romero es un calvario: la carretera está destrozada y los asaltos a estudiantes son constantes. “Tuvimos que bachear nosotros”, denuncian taxistas ante el abandono municipal.

En el municipio de Nicolás Romero, Estado de México, enfermarse es solo el inicio del problema. Llegar al Hospital Juan Aldama, del IMSS-Bienestar, el único nosocomio de la zona, se ha convertido en una prueba de resistencia física y un riesgo latente de seguridad.

Usuarios, taxistas y familiares denuncian que la carretera de acceso está destrozada, sin pavimentación y repleta de baches, una situación de abandono que las autoridades municipales presumen como “transformación”, pero que en la realidad es un camino de terracería intransitable.

La dificultad de llegar al Hospital Juan Aldama en Nicolás Romero

Las imágenes aéreas no mienten, pues la entrada al hospital parece zona de guerra. Los vehículos deben avanzar a vuelta de rueda, esquivando cráteres para no romper la suspensión. Pero quienes más sufren son los pacientes.

“Tiene uno que venir zigzagueando y despacito… con tantos baches no puede uno avanzar. En la principal es baches y baches… principalmente los que vienen con una urgencia”, relató Julián Pérez, familiar de un paciente.

Para una mujer en labor de parto o una persona con heridas graves, el traslado es una tortura. “Imagínense una persona que viene grave o, digamos, una recién aliviada que sale con el dolor y todo el brincadero”, lamentó Francisco Rivas, taxista de la zona, quien asegura que en dos años la carretera nunca ha estado bien.

Zona de asaltos: El peligro de estudiar o trabajar ahí

El aislamiento del hospital no solo afecta la movilidad, sino que ha creado el escenario perfecto para la delincuencia. Al estar en una zona alejada y sin opciones dignas de transporte público, estudiantes de medicina y enfermería se han convertido en blanco fácil.

“Hay muchos estudiantes que vienen a realizar sus prácticas y el tramo se ha vuelto bastante peligroso para ellos, los han asaltado, denunció Ulises, usuario del centro de salud.

La indignación crece al contrastar el discurso del gobierno municipal morenista con la realidad. Vecinos cuestionan dónde está el presupuesto para obra pública, pues aseguran que dinero hay, pero voluntad no.

Ante la omisión de las autoridades, han sido los propios ciudadanos quienes han tenido que tomar la pala y el cemento. “Anduvimos bacheando con cemento y grava que nos proporcionaron aquí en el hospital”, confesó el taxista Francisco Rivas, evidenciando que en Nicolás Romero, si el pueblo no arregla el camino, nadie lo hace.

Videos