El rediseño del espacio aéreo del Valle de México ya tiene luz verde para mantenerse, luego de que este lunes un juez federal rechazara conceder una suspensión definitiva a un grupo de ciudadanos que impugnaron la nueva ruta definida por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).
El titular del Juzgado Quinto de Distrito en Materia Administrativa de la capital del país, Juan Carlos Guzmán consideró que conceder la suspensión definitiva a los quejosos afectaría el interés colectivo de la sociedad para la regulación y mejoramiento en la prestación del servicio de transporte aéreo.
Esto se da apenas unos días después de que un tribunal de circuito revocara, por unanimidad, las resoluciones emitidas en abril por jueces federales que ordenaron retomar las anteriores rutas para la operación de los aeropuertos de Toluca y la Ciudad de México con miras al uso de la terminal aérea de Santa Lucía.
Paralizar el rediseño podría afectar la seguridad de los ciudadanos
La decisión de Guzmán Rosas va relacionada con la resolución de los magistrados del Décimo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa de la Ciudad de México, quienes concluyeron que paralizar el rediseño podría afectar a la ciudadanía en cuestión de seguridad.
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¿Qué es el rediseño del espacio aéreo?
La SCT planteó una modificación del espacio aéreo en el Valle de México en la cual se contempla las operaciones de los aeropuertos internacionales de la Ciudad de México (AICM) y Toluca, en la primera fase, y en la segunda fase cuando entrara en operación el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles en marzo de 2022.
Desde diciembre de 2018, la SCT, a través de los Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (SENEAM), ha desarrollado un Plan Rector para la modernización y reestructura del espacio aéreo mediante la Navegación Basada en la Performance (PBN, por sus siglas en inglés), mismo que permite evolucionar la navegación aérea mediante el uso actual y futuro de la infraestructura en tierra, aprovechando también la tecnología satelital y digital, así como los sistemas tecnológicos avanzados en las cabinas de vuelo, a fin de que las aeronaves puedan navegar en rutas más precisas, directas y eficientes, de esta manera explican el rediseño en el sitio web de la secretaría encargada de este tema.
Manifiestan que algunos de los beneficios serán: disminución en un 16 por ciento, en promedio, el tiempo de vuelo, mayor eficiencia en rutas de llegada y salida en cada aeropuerto, reducción de las demoras operacionales, reducción en el consumo de combustible y emisión de gases contaminantes, entre otros.