Tras perder su hogar y sufrir la trágica muerte de familiares por los bombardeos en Gaza, Fadia Abed llegó a México hace un año en busca de paz y una nueva oportunidad. Conocido entrañablemente como “el hijo de Palestina”, Fadia forma parte del primer grupo de 18 refugiados palestinos que arribó al país en 2025 gracias a un despliegue de ayuda humanitaria y gestiones diplomáticas.
Pese al dolor de haber dejado su tierra natal sin nada en los bolsillos, este joven de 28 años junto a sus hermanos transformó la adversidad en un motor de resiliencia para honrar sus raíces en suelo mexicano.
Con las manos vacías pero con una rica tradición culinaria, la familia comenzó a preparar y vender platillos típicos en los tianguis de la Ciudad de México, recorriendo colonias como Escandón y Tlalpan. Desde el tradicional falafel y la shawarma de pollo, hasta el hummus, la baklava y las aguas frescas, sus productos se han convertido en la sensación de los mercados locales.
Totalmente adaptado a la dinámica capitalina, Fadia acude cada semana a la Central de Abasto para surtirse como un comerciante experto, ofreciendo un sazón que sabe a esfuerzo y que ha encontrado en el pueblo mexicano un refugio lleno de solidaridad.