Más de veinte activistas internacionales que integraban la Flotilla Global Sumud denunciaron haber sido víctimas de palizas, descargas eléctricas, disparos de balas de goma y humillaciones sexuales a manos de las Fuerzas de Defensa de Israel tras ser interceptados en aguas internacionales en mayo de 2026.
La expedición humanitaria, integrada por unos 400 activistas de diversas nacionalidades a bordo de 50 embarcaciones, zarpó desde Turquía con el objetivo de romper el bloqueo naval sobre la Franja de Gaza y entregar suministros de emergencia. Tras ser capturados y trasladados a barcos militares y posteriormente al Puerto de Ashdod, más de 50 tripulantes requirieron atención hospitalaria urgente al ser deportados a Estambul, registrando lesiones graves como fracturas de vértebras, costillas rotas y colapsos pulmonares.
A pesar de que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel rechazó categóricamente las acusaciones calificándolas de falsas y prefabricadas, un exhaustivo informe publicado este viernes 7 de agosto de 2026 por The New York Times recopiló los testimonios coincidentes de 24 retenidos y registros médicos de instituciones en Australia, Francia, Italia y Turquía. Los relatos coinciden en un patrón sistemático de agresiones físicas dentro de contenedores de carga adaptados como celdas improvisadas en alta mar, así como vejaciones cometidas antes de su traslado a la prisión de Ketziot y luego fueron expulsados del país.
Israel intercepted humanitarian aid ships bound for Gaza in international waters near Greece, flotilla organizers said. The group called the move an 'escalation of Israel's impunity' https://t.co/kEL9hCOpP7 pic.twitter.com/gPPjJmTKNr
— Reuters (@Reuters) April 30, 2026
Fueron brutalmente golpeados
Entre los testimonios documentados destaca el del capitán belga Arno Meyns, quien relató haber sido recluido a oscuras dentro de un contenedor metálico donde varios uniformados lo golpearon repetidamente en el rostro y el tórax. Situación similar vivió la cineasta australiana Juliet Lamont, quien denunció ante las autoridades policiales de Australia haber sufrido una agresión sexual e injurias físicas por parte de un grupo de custodiantes.
Por su parte, el legislador italiano Dario Carotenuto señaló que, pese a identificarse con su pasaporte diplomático ante los efectivos de la Armada de Israel, fue arrojado al suelo, encadenado con cinchos de plástico y golpeado en las costillas.
El encarnizamiento contra los tripulantes se intensificó durante su desembarco en el Puerto de Ashdod, donde el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben-Gvir, se apersonó para mofarse públicamente de los detenidos. En grabaciones difundidas y posteriormente eliminadas de sus redes sociales, se observó a decenas de activistas obligados a permanecer de rodillas contra el asfalto mientras los agentes los encañonaban. Abogados de la organización de derechos humanos Adalah, con sede en Haifa, confirmaron haber presenciado agresiones directas y constatado que múltiples reclusos presentaban cuadros de dolor extremo por contusiones abdominales y óseas.
Violaciones a Derechos Humanos
Las denuncias vertidas por los sobrevivientes de la Flotilla Global Sumud detonaron la apertura de carpetas de investigación por parte de las fiscalías y fuerzas de policía en Francia, Italia y Australia, ante la preocupación de que se hayan perpetrado crímenes contra el derecho internacional humanitario y violaciones flagrantes a los Convenios de Ginebra. Expertos en derecho de guerra de la Universidad de Oxford remarcaron que, si bien una potencia militar puede interceptar embarcaciones en aguas internacionales para mantener un bloqueo, la ley prohíbe de forma absoluta someter a cualquier detenido a tratos crueles, degradantes o torturas físicas.
Aunque lo desmiente el Servicio Penitenciario de Israel y de las autoridades de Tel Aviv, médicas voluntarias como la doctora irlandesa Margaret Connolly denunciaron que el personal militar les confiscó botiquines, analgésicos y material de curación, obligándolas a improvisar vendajes con fragmentos de camisetas y tablillas con botellas de plástico para auxiliar a los heridos. Los activistas, ya recuperados en sus países de origen, sostuvieron que aunque la travesía les dejó secuelas traumáticas, la movilización logró poner nuevamente bajo el foco global el severo bloqueo alimentario y humanitario que padece la población civil en Gaza.
