Las listas de periodistas señalados desde el poder no son un asunto menor, la discusión volvió a encenderse luego de que Luisa María Alcalde hablara de tener ubicados a quienes cuentan con alcances importantes, en un contexto de confrontación con medios y voces críticas del gobierno.
El señalamiento adquiere mayor relevancia cuando se recuerda la historia. En la Alemania nazi, Joseph Goebbels utilizó un discurso de intimidación contra periodistas y medios considerados enemigos del régimen.
En Italia, Benito Mussolini impulsó restricciones a la prensa y persiguió a periodistas incómodos. En la Unión Soviética de Stalin, quienes cuestionaban la narrativa oficial eran presentados como enemigos de la revolución.
América Latina también tiene antecedentes
La historia latinoamericana ofrece otros ejemplos. Durante la dictadura de Augusto Pinochet hubo listas de periodistas considerados opositores. En Argentina también existieron listas negras durante la dictadura.
En Venezuela, Hugo Chávez impulsó la llamada Lista Tascón, que identificó a ciudadanos que respaldaron un referendo revocatorio.
Recordar estos episodios no significa afirmar que México atraviese las mismas circunstancias. Pero sí obliga a defender una idea básica: un gobierno democrático no debería convertir a sus críticos en objetivos políticos.
