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Tu perro podría distinguir tu cara cuando estás enojado según un nuevo estudio

Un estudio analizó la actividad cerebral de varios perros y encontró diferencias ante distintos rostros humanos.

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¿Los perros pueden reconocer si estás enojado, triste o feliz? Esto dice su cerebro|Pixabay

Cuando un perro observa el rostro de una persona, su cerebro no responde igual ante todas las expresiones. Un estudio publicado en iScience encontró que los patrones de actividad cerebral de estos animales permiten distinguir algunas expresiones humanas y, en ciertos casos, incluso diferenciar entre rostros de miedo, enojo y tristeza.

El hallazgo aporta una nueva pista sobre la manera en que los perros procesan las señales sociales de las personas, aunque hay una diferencia importante: que el cerebro reaccione de forma distinta ante dos expresiones no significa necesariamente que el animal les dé el mismo significado emocional que nosotros.

En un primer experimento, ocho perros observaron fotografías de personas desconocidas con rostros felices o neutros. Las imágenes felices provocaron una mayor actividad en una zona de la corteza temporal derecha, relacionada también con estructuras involucradas en el procesamiento social y la recompensa.

Esto sugiere que las expresiones felices tienen una relevancia particular para los perros, pero no permite concluir que el animal “se sienta feliz” al observarlas.

¿Los perros pueden diferenciar miedo, enojo y tristeza?

En un segundo experimento participaron otros 12 perros, que observaron rostros humanos con cuatro expresiones: felicidad, enojo, miedo y tristeza.

Los investigadores utilizaron un sistema de aprendizaje automático para analizar los patrones de actividad cerebral. En una región identificada durante el primer experimento, fue posible diferenciar las respuestas ante rostros felices de aquellas provocadas por las tres expresiones negativas.

Sin embargo, ahí no pudieron distinguir de manera significativa entre miedo, enojo y tristeza.

La situación cambió cuando los científicos analizaron la actividad de todo el cerebro. En ese caso, los patrones permitieron diferenciar los rostros de miedo de los rostros enojados y tristes.

Entre enojo y tristeza, en cambio, no apareció una diferencia significativa.

En otras palabras, el cerebro canino sí mostró diferencias ante algunas expresiones, pero eso no significa que exista una especie de “detector de emociones” capaz de identificar exactamente lo que siente una persona.

¿Un perro sabe cuando estás enojado?

La investigación no permite decir que un perro entienda el enojo exactamente como lo hace un ser humano.

La resonancia magnética registra cambios en la actividad cerebral ante determinados estímulos, pero no puede revelar directamente qué está pensando o sintiendo el animal.

Además, los perros no se relacionan con nosotros únicamente a través de la mirada. Francisco Javier Carbajal Merchant, médico veterinario zootecnista y académico de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la UNAM, explicó que los animales también toman en cuenta el tono de voz, los movimientos y la postura corporal.

Una misma palabra puede ser pronunciada con un tono alegre, molesto o preocupado. Para el perro, todas esas señales forman parte de la información disponible durante la interacción.

Por eso, una persona puede cambiar su comportamiento frente a un perro simplemente con la forma de hablar, moverse o acercarse, incluso aunque su expresión facial sea similar.

El olfato también puede revelar cambios en una persona

La vista y el oído no son los únicos sentidos involucrados.

Otro estudio, publicado en PLOS ONE, encontró que perros entrenados pudieron distinguir muestras de aliento y sudor tomadas de personas antes y después de realizar una tarea que les provocó estrés.

Esto apunta a que los perros pueden detectar cambios en el olor corporal asociados con determinados estados fisiológicos.

Pero tampoco significa que un perro pueda identificar automáticamente una emoción concreta. Se trata de otra señal que puede sumarse a lo que percibe con los ojos, los oídos y el resto de sus sentidos.

¿Por qué algunos perros reaccionan diferente ante la misma persona?

Aquí entra un factor que puede ser tan importante como los sentidos: la experiencia.

Las asociaciones que un perro construye durante su vida pueden influir en la manera en que responde ante determinadas personas, movimientos, voces o situaciones.

El periodo de socialización temprana, aproximadamente entre las tres y las 12 a 14 semanas de vida, es especialmente importante. Durante esa etapa, las experiencias positivas y graduales pueden ayudar al cachorro a familiarizarse con personas, animales y distintos ambientes.

Eso no significa que después de ese periodo deje de aprender. La socialización continúa durante toda la vida.

Los gritos, golpes o interacciones amenazantes, por ejemplo, pueden generar asociaciones negativas y favorecer respuestas de miedo, evitación o defensa. Por ello, las recomendaciones de comportamiento veterinario suelen favorecer métodos de enseñanza basados en recompensas y experiencias positivas.

Así que dos perros pueden recibir exactamente la misma señal y reaccionar de manera diferente.

¿Qué significa realmente que un perro “lea” nuestro rostro?

El estudio aporta una pieza más para entender cómo los perros procesan la información humana, pero no demuestra que interpreten nuestras emociones exactamente como nosotros.

Un perro puede detectar diferencias entre rostros y combinar esa información con la voz, la postura, los movimientos, los olores y sus propias experiencias.

Por eso, cuando un perro se queda mirándonos, probablemente está procesando mucho más que una simple expresión facial.

La investigación tampoco demuestra que los perros sean incapaces de distinguir entre enojo y tristeza. Que no haya aparecido una diferencia significativa entre ambas expresiones bajo las condiciones del experimento no significa que esa capacidad no pueda manifestarse en otros contextos.

Lo que sí deja claro el estudio es que el cerebro de los perros responde de manera diferente ante algunas expresiones humanas. Entender qué significado le dan a esas señales requiere mirar más allá de una imagen y considerar todo lo que ocurre durante la interacción.

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