El gobierno del presidente Donald Trump ha decidido reforzar su estrategia de seguridad nacional. Este jueves, durante una cumbre internacional celebrada en Washington, el secretario de Estado, Marco Rubio, anunció ante representantes de más de 60 países que los esfuerzos globales de contraterrorismo de los Estados Unidos se enfocarán ahora en combatir lo que calificó como "terrorismo de extrema izquierda".
Según Marco Rubio, mientras que la amenaza del extremismo islámico se encuentra "severamente disminuida" gracias a la cooperación internacional, la violencia de grupos de izquierda ha permanecido durante años como un "punto ciego" que debe ser erradicado.
Fue directo y sin rodeos ante la amenaza de la extrema izquierda
Durante la inauguración de la conferencia en Washington D.C., el secretario de Estado fue directo al describir a estos grupos, porque la principal motivación de la extrema izquierda es un profundo resentimiento:
Marco Rubio, inauguró la Cumbre sobre Terrorismo Político. Aseguró que el terrorismo político de extrema izquierda es una amenaza real. Dijo que es una revuelta de “los débiles y cobardes contra los fuertes y buenos”. “El deber esencial del Estado es la protección del pueblo”. pic.twitter.com/12bQmdiORf
— Javier Alatorre (@Javier_Alatorre) July 16, 2026
"Este es un mal singular y distintivo. Siempre ha estado impulsado por un odio hacia la civilización misma. Es una revuelta de los peores contra los mejores; de los débiles y los cobardes contra los fuertes y los buenos. La perpetran aquellos que no pueden construir, crear o lograr grandes cosas, y que se vengan del mundo destruyendo a quienes sí pueden", declaró Marco Rubio.
También intervino el subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, y se fue contra los manifestantes del movimiento antifa, describiéndolos como personas "deformadas en su apariencia, vestimenta y modales" y asegura que su aspecto exterior es una "manifestación de su odio interno".
Van a clasificarlos y rastrear sus movimientos
Para respaldar este giro estratégico, la administración estadounidense ha implementado varias medidas de presión económica y policial:
- Designación de grupos terroristas: Desde el pasado mes de noviembre, el gobierno de Donald Trump ha catalogado formalmente a cuatro organizaciones anarquistas europeas como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO).
- Recompensas millonarias: El Departamento de Estado ofrece recompensas de hasta 10 millones de dólares por información que permita desmantelar el financiamiento de estos grupos.
- Investigaciones a ONGs: El secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó que se han expandido las investigaciones sobre el uso de organizaciones benéficas y sin fines de lucro que presuntamente sirven de fachada para canalizar fondos e influencia extranjera hacia actividades violentas.
Los demócratas no están de acuerdo
La nueva directriz ha encendido las alarmas de legisladores de la oposición y defensores de los derechos civiles. Once congresistas demócratas, liderados por Gregory Meeks y William Keating, enviaron una carta formal a Marco Rubio cuestionando su decisión.
Organizaciones como la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) advierten sobre tres riesgos principales:
- Desvío de recursos: Esta nueva estrategia podría restar presupuesto y personal para vigilar amenazas reales del supremacismo blanco, el extremismo de extrema derecha y el yihadismo.
- Persecución política: Existe el temor de que la etiqueta de "terrorismo de izquierda" se utilice de manera partidista para criminalizar la protesta social legítima y perseguir a opositores políticos.
- Falta de evidencia: Aseguran que esto podría ser una venganza política tras el asesinato, el año pasado, del activista conservador Charlie Kirk, un aliado cercano de Donald Trump.
A pesar de las advertencias del bloque demócrata, el Departamento de Estado ya coordina un próximo taller de seguridad junto con el gobierno de Alemania para homologar criterios policiales y de inteligencia en las fronteras de ambos países.
