El Tecnológico de Monterrey y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desarrollaron un proyecto para aprovechar uno de los residuos que contaminan las coladeras y se genera durante la elaboración de las tortillas: el nejayote.
Este líquido que queda después de cocinar y lavar el maíz durante el proceso de nixtamalización suele terminar en las alcantarillas o incluso en terrenos agrícolas, lo que no ayuda a su desintegración de manera correcta.
¿Por qué preocupa el nejayote?
El nejayote es el agua residual que se obtiene durante la nixtamalización del maíz. Para elaborar la masa, los granos se cocinan en agua con cal y posteriormente se lavan, por lo que el líquido que se tira concentra todos los compuestos que se desprenden durante este proceso.
De acuerdo con los investigadores que participan en el proyecto, al tirar este líquido que de por sí contiene una importante cantidad de calcio y materia orgánica, prácticamente ayudamos a la acumulación de sarro en las tuberías.
Cuando permanece almacenado durante cierto tiempo, la materia orgánica comienza a fermentar y puede producir olores desagradables.
A esto se suma la cantidad de agua que utilizan las tortillerías para elaborar uno de los principales alimentos que se consumen en México.
El calcio del nejayote puede convertirse en un nuevo material
Por esta razón, el proyecto desarrollado por investigadores del Tec de Monterrey y la UNAM busca que el nejayote deje de considerarse únicamente un desecho y pueda ser reutilizado.
Los científicos desarrollaron un proceso de precipitación que permite retirarlo y transformarlo en hidroxiapatita, un material utilizado en diferentes aplicaciones, entre ellas algunas relacionadas con aplicaciones dentales.
Según los investigadores, el material obtenido alcanza una pureza cercana al 95 por ciento y se pueden recuperar entre 12 y 16 gramos de hidroxiapatita por cada litro de nejayote tratado.
Agua sucia que puede convertirse en energía
El aprovechamiento del nejayote no termina solo con separar el calcio, ya que este componente puede pasar por un proceso de digestión anaerobia, en el que microorganismos descomponen la materia orgánica que permanece en el agua.
Como resultado se obtiene biogás con más de 70 por ciento de metano, que puede utilizarse para generar calor o electricidad.
El objetivo es obtener agua tratada que pueda reutilizarse como agua de riego, lavado de instalaciones, entre otras aplicaciones.
Por el momento, el proyecto ha sido probado en establecimientos que producen menos de 500 kilogramos diarios de tortilla en municipios de Puebla, entre ellos San Andrés Cholula, San Pedro Cholula, Atlixco y Puebla.
