¿En qué se parece la política mexicana a la peruana? De entrada, que allá los legisladores trabajan y no les da miedo señalar o cuestionar al presidente.
Les bastaron tres horas para destituir a un presidente que hoy está acusado de rebelión y conspiración. No les tembló el pulso para llevarlo a la cárcel.
Esto va más allá de Pedro Castillo. La crisis política peruana lleva años. Hay otros cuatro expresidentes en la silla caliente.
Ellos son: Pedro Pablo Kuczynski, quien se encuentra bajo arresto domiciliario, en el marco de una investigación por presunto lavado de activos.
Ollanta Humala enfrenta un juicio por haber recibido dinero por medio de sobornos y que utilizó para financiar su campaña.
Alejandro Toledo está en Estados Unidos con pedido de extradición, tiene acusaciones de corrupción.
¿Y qué les digo de Alberto Fujimori? Tal vez el más conocido por sus atrocidades. Paga en prisión una condena de 25 años por los delitos de homicidio, lesiones graves y secuestro agravado, cometidos durante su gobierno.
A mexicanos y peruanos les encantan las protestas
Ahora bien, en lo que tal vez sí podríamos parecernos a los peruanos, es que inmediatamente salieron a las calles a manifestarse. Nos encantan las protestas. No importa si sabe o no el objetivo de manifestarse, lo trascendental es gritar en la calle: “el pueblo unido jamás será vencido”.
No faltó el grupo que apoya al maestro rural. Salieron a las calle a pedir que lo restituyan. Hasta hace unos días Dina Boluarte era su vicepresidenta, ahora, la llama usurpadora.
Unas manifestaciones en las que por cierto ya murieron al menos dos personas. Pero tampoco faltó el que coincide con la nueva presidenta, en que hay que encarrilar a Perú hacia la tranquilidad política.
De todos modos, habrá elecciones presidenciales y justo en eso también se parecen la política mexicana y la peruana. Somos un país tan igual de polarizado como en Perú.