A pesar de que los tigres de Bengala se encuentran en peligro de extinción, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) rescató a dos ejemplares que se encontraban en la comunidad de La Parota, en Coalcomán, Michoacán.
Los animales fueron encontrados encerrados en corrales sin higiene y en instalaciones deficientes, además de que presentaban conductas estereotipias, que suelen aparecer en respuesta al estrés o al encierro prolongado.
Localizan a 2 tigres de Bengala en condiciones deplorables en Michoacán
Durante los recorridos como parte del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, elementos de seguridad localizaron a los felinos al interior de unos corrales hechos con malla ciclónica y techados con lámina.
Debido a que no había nadie en el lugar que acreditara su procedencia y que los tigres de Bengala no contaban con marcaje de identificación, tuvieron que ser trasladados a una Unidad de Manejo en Morelia.

Estado de salud de los tigres de Bengala hallados en Michoacán
Las autoridades informaron que los ejemplares corresponden a una hembra de dos años de edad y un macho de apenas ocho meses aproximadamente.
Ambos presentaban obesidad y cuadros de deshidratación severos. Los dos estaban confinados en instalaciones deplorables y presentaban conductas estereotipias, es decir, movimientos repetitivos, que generalmente se le atribuyen al encierro fuera de su hábitat.
Aunque se desconoce quién trasladó a los animales hasta el predio abandonado, serán resguardados por la Profepa, que evaluará su estado de salud para posteriormente trasladarlos a un sitio seguro.
Lo importante aquí es preguntarse: ¿cómo es posible que el traslado de animales exóticos ocurra frente a las narices de las autoridades ambientales y de seguridad? ¿Tan fácil es trasladarlos o introducirlos al país?
Tigres de Bengala en peligro de extinción
El tigre de Bengala (Panthera tigris ) es considerado un animal en peligro de extinción debido a que en el mundo solo quedan alrededor de 2 mil ejemplares en estado salvaje.
Ante la pérdida de su hábitat, la caza furtiva para comercializar su piel o huesos y la falta de presas, su población se ha reducido considerablemente.
En México, poseer o comerciar animales exóticos es un delito federal, que puede castigarse con penas de uno a nueve años de prisión y multas de entre 300 y 3 mil días de multa, aunque esto no ha frenado la comercialización e introducción de estas especies al país.
