A pesar de los discursos oficiales que prometieron un sistema sanitario superior al de Dinamarca, la crisis en el sector salud en México se refleja en la falta de insumos, protestas de pacientes y millones de recetas no surtidas.
Durante las administraciones pasadas y la actual gestión, funcionarios han atribuido las críticas a campañas políticas, algoritmos de redes sociales o espectáculos mediáticos, mientras que miles de familias enfrentan carencias severas para recibir atención médica.
Millones de medicamentos sin entregar y recortes
Con cifras que superan los millones de medicamentos no entregados y recortes donde apenas se destina una fracción menor del producto interno bruto al bienestar médico, la realidad en clínicas y hospitales dista drásticamente de las expectativas prometidas.
La apuesta gubernamental por abrir nuevos consultorios de atención primaria enfrenta un desafío financiero monumental, ya que el país gasta una proporción muy por debajo de las recomendaciones internacionales en salud pública.
Expertos señalan que no basta con inaugurar espacios si los centros médicos existentes carecen de personal, equipo y medicamentos indispensables para operar. Mientras los altos funcionarios y sus círculos cercanos optan por la atención en hospitales privados de alta gama, millones de mexicanos continúan a la espera de un sistema universal eficiente que garantice el derecho elemental a la salud.