Ante los retos de la vida diaria, las personas pueden sufrir de estrés y hay algunos métodos para lidiar con ello. Sin embargo, también es posible que esto afecte la forma en la que comemos.
Con situaciones de trabajo intenso o de presión, existe la posibilidad de que nuestro organismo acuda instintivamente a la tiendita o al refrigerador en busca de algo dulce para saciar el apetito.
Tal es el caso de Eddy Santillán, gerente operativo, quien relata que en momentos de estrés, come “lo que hay: cacahuates, dulces, bebidas”. En el mismo sentido, Katian Negrete, líder de aprendizaje y desarrollo, quien admitió que no puede controlar ciertas situaciones los primeros días del mes.
¿Por qué comemos por estrés?
Ante ello, Gabriela Pineda, nutrióloga clínica y funcional, explicó a las cámaras y micrófonos de Fuerza Informativa Azteca (FIA) que las causas del hambre emocional puede ser debido al “estrés crónico, el cual puede ser emocional, laboral. De hecho, el estrés se considera la epidemia del siglo XXI”.
Cabe resaltar que el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) señala que el 19.3% de la población adulta en México tiene síntomas de ansiedad severa. En tanto que el 31.3% presenta síntomas de ansiedad mínima.
#DíaMundialDelVitiligo | El estrés es una de las principales causas de este padecimiento, aunque también es recurrente en hijos cuyos padres tienen alguna enfermedad autoinmune o de tiroides.
— Fuerza Informativa Azteca (@AztecaNoticias) June 25, 2023
Más información: https://t.co/ozhols06LE pic.twitter.com/5CAUosAsSh
La nutrióloga resaltó que es distinta el hambre emocional del hambre común o física.
“Cuando es hambre emocional se siente en la garganta y te da antojo por algo en específico, por ejemplo unas papas, un postre. En cambio, el hambre física te da en el estómago, y es hambre por cualquier alimento”, afirmó.
¿Cómo lidiar con el hambre por estrés?
La
Universidad Johns Hopkins
de
Estados Unidos
tiene tres consejos básicos para lidiar con el hambre por estrés:
- Ser consciente de la alimentación: Preguntarse si nuestro apetito se debe al estrés o si realmente tenemos hambre. Para ello vale la pena esperar unos minutos antes de comer.
- Elegir opciones saludables: En caso de tener necesidad de un bocadillo, podemos elegir algo en bajas calorías y grasas.
- Cuidar las porciones: En lugar de tomar la caja entera de galletas, por ejemplo, podemos tomar sólo una porción en un plato, para lo cual vale la pena analizar la tabla nutrimental de los productos para conocer el tamaño de la porción.
Ante cualquier problema, los mejor será consultar a un especialista en nutrición.