Durante décadas, pensar en cruzar hacia el estado vecino era sinónimo de una escapada de fin de semana, de buscar aire fresco entre bosques o de cambiar de estado con solo manejar unos minutos hacia el sur de la capital, como es en el caso de Morelos.
Sin embargo, la reciente publicación de la Declaratoria de Modificación de la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) en el Diario Oficial de la Federación (DOF) vino a sacudir esa percepción geográfica y administrativa que todos teníamos.
¿Es Cuernavaca? Este es el municipio de Morelos que se integra al Valle de México
El decreto oficial estipula la integración formal del municipio de Huitzilac, Morelos, a la gran mancha metropolitana, marcando un hito histórico al incorporar por primera vez territorio de esa entidad a la dinámica del Valle de México.
Ante este nuevo panorama legal y de planeación urbana, es muy fácil caer en confusiones y asumir que los límites geográficos tradicionales se han modificado o que la Ciudad de México "creció" físicamente hacia otros estados.
¿Se modifican las fronteras entre Morelos y la CDMX?
La realidad jurídica aclara que este decreto no implica de ninguna manera una modificación de fronteras políticas, ni mucho menos que Morelos, o su municipio incorporado, pasen a formar parte del territorio o de la administración directa de la CDMX.
Lo que el documento del DOF verdaderamente implica es un reconocimiento a la realidad funcional y cotidiana: la constatación de que los flujos de movilidad, las actividades económicas, laborales y sociales superan por completo los límites de papel entre los estados.
Esta integración metropolitana sirve como base indispensable para homologar políticas públicas cruciales, como el control ambiental, la seguridad y la gestión de recursos, en una región de 84 demarcaciones donde los ciudadanos ya convivían de forma interconectada.
Así, aunque el letrero limítrofe siga marcando el cambio de entidad y la autonomía de los gobiernos locales se mantenga intacta, el decreto nos recuerda que la metrópoli ya nos rebasa a todos, transformando aquello que antes veíamos como una simple "escapada" en una región compartida e indivisible.
